Archivo de la etiqueta: CNT

Organizar la Economía en medio de una guerra

El Pleno Económico de Valencia de la CNT

Juan BERNAT

Al año casi del luctuoso mayo, empujados ya por la resaca contrarrevolucionaria, nuestra organización, el Movimiento Libertario –es de gran interés enfatizar eso de movimiento por lo que tiene de común denominador ideológico– fuimos los primeros del frente antifascista que celebramos un Pleno exclusivamente económico. De este Pleno, curiosamente, ningún exégeta habla. Más importante que los escritos de Souchy, Malefakis, Leval o Santillán, por lo sustancioso de sus acuerdos, y sin desmerecer el loable esfuerzo intelectual realizado por los hombres que cito, se ha urdido contra él una auténtica conspiración del silencio. Sin embargo, a mi entender, quedará inscrito en los anales como paradigma, o canto del cisne, del anarquismo internacional practicista, no sometido solamente a maceración especulativa.

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La secesión actual confederal confirma dos líneas históricas disemejantes. Una, pancrítica, negativa. La otra, más inteligente, menos impregnada de escolasticismo, se esfuerza en recuperar penosamente el tiempo perdido que se desaprovechó al aplicar tácticas vetustas que la sociedad española de hoy rechaza. Ahora lo más difícil para esa corriente confederal renovadora, será saber esperar serenamente el fin de esta hibernación prolongada. Saber esperar es más difícil de lo que parece. Tampoco supimos hacerlo nosotros. Me refiero a hechos que jalonan las llamadas «inútiles experiencias del pasado». Sigue leyendo

CNT: de la reconstrucción a la ruptura (1976-1980).

José COSTA FONT  

Mitin de San Sebastián de los Reyes (Madrid)

Mitin de San Sebastián de los Reyes (Madrid)

El presente trabajo es un conjunto de notas sobre el periodo que va desde la reconstrucción de CNT, en 1976, hasta su ruptura en dos sectores, en 1979-1980. Quizá pueda parecer al lector que, en estas notas, prevalece una óptica catalana, limitada a las circunstancias que se producen en la organización catalana, lo que se explica por dos motivos: por un lado, porque quien esto escribe es un veterano militante de Badalona, implicado, básicamente, en la realidad orgánica catalana; en segundo lugar, porque –al menos, esa es mi opinión– ha sido en Catalunya donde se han ventilado los conflictos determinantes de este difícil período para la Confederación. Sigue leyendo

La CNT en la lucha contra la dictadura franquista

Cipriano DAMIANO

El último parte de guerra de los sublevados victoriosos expresaba que «alcanzados los últimos objetivos militares, la guerra ha terminado». Nada más lejos de la realidad. Simplemente porque sobrevivieron hombres universitariosdictadura05convencidos de que habían perdido una gran batalla mas no la guerra en sí. La contienda dejaba de ser una lucha entre dos ejércitos convencionales, pero se abría una nueva fase en la pugna entablada entre la opresión y la libertad. En el tesonero empeño ocupará el Movimiento Libertario la primera línea de combate a escasos días de distancia de la proclamada «paz». Le empujaba la ilusión y la esperanza en el porvenir. Tal magnitud llegará a alcanzar el esfuerzo desarrollado que a lo largo de los años abocaría casi al agotamiento. Acosados por la inanición, el escorbuto, el tifus y la constante amenaza de eliminación física, unos escasos pioneros del renacer iniciarían en el campo de concentración de Albatera lo que algún tiempo después constituirá una inestimable epopeya aun no suficientemente desvelada para conocimiento y lección de las nuevas generaciones. Sigue leyendo

La CNT en el exilio francés. Polémicas, enfrentamientos y divisiones

Simón CORTINAS 

El Movimiento Libertario en el exilio arrastraba, después de perder con la guerra bastantes conquistas sociales no por efímeras menos cargadas de futuro, una dualidad permanente que mediatizaba nuestras relaciones internas. Esta dualidad surgía del conjunto de circunstancias y de mentís reales dados a la doctrina por el mundo de los hechos: educados, configurados moral y espiritualmente para combatir y destruir el Estado, fuimos a él, nos integramos en él, participamos de sus mismas tribulaciones, de sus furores destructivos, de sus ordenamientos jurídicos; fuimos, en una palabra, puntales en vez de arietes. Hubo quienes, sensibilizados por esta aleccionadora experiencia, entendieron que se debía flexibilizar el cuerpo teórico y táctico del anarcosindicalismo ibérico; otros, por el contrario, se encerraron en una posición dogmática, intransigente, irreductibles a la enseñanza empírica –y con una gran facilidad para hacer «borrón y cuenta nueva» de las propias actuaciones personales, algunas de las cuales incluyeron casaca ministerial–. Naturalmente, entre ambas posturas, existieron, como en botánica, gran variedad de injertos, de híbridos.

Congreso de la CNT en el exilio (Toulouse 1947)

Congreso de la CNT en el exilio (Toulouse 1947)

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Historia de la CNT: 1936-1939. Un periodo decisivo

Armando LÓPEZ 

Que Mayo de 1936 constituye un hito importante, trascendental, en la historia del Movimiento Libertario, es algo que no puede ponerse en duda. Esa fecha configura el deseo, firme y unánimemente sentido por los militantes confederales, de superar las crisis de tendencias que la CNT venía arrastrando desde su fundación en 1910. El Congreso que el día 10 de Mayo de ese año se inició en el Teatro Iris Park de Zaragoza, tenía que decidir sobre la orientación futura de una organización estimada en un millón de trabajadores, cuya dirección se disputaban maximalistas y posibilistas.

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Historia de la CNT: de los orígenes hasta 1931

emblema_cnt_hercules_leonDiego ABAD DE SANTILLÁN    Cuando España entró en el siglo XX lo hizo arrastrando consigo todos sus viejos problemas, agravados por los fracasos coloniales de finales del siglo XIX que la habían dejado desangrada y en un estado de decadencia humillante. El país atrasado industrialmente Y peligrosamente empobrecido, mantenía los ojos cerrados, y no quería ver la realidad que algunos espíritus sensibles y previsores trataban de mostrar. En 1901, Joaquín Costa clamaba contra la permanencia en el poder de hombres que tenían las manos manchadas con la sangre de 100.000 hermanos, hijos del soberano, que es el pueblo. La llamada generación del 98 levantó también su voz, queriendo hacer oír su mensaje de fe en el esfuerzo, en el estudio y en el trabajo creador. Si bien es cierto que algunos de estos hombres no vacilaron en dar su contribución a la prensa obrera, cuando les fue solicitada –Unamuno, Azorín, etc.– la dieron más por tener en ella una caja de resonancia de sus propias inquietudes que por una efectiva compenetración con ellas. Se pedía todo lo posible para el pueblo, pero no se quería o no se confiaba en el pueblo mismo. El movimiento obrero, como fuerza eficaz para la reconstrucción y la regeneración del país, como factor decisivo de la nueva economía y de la estructuración social futura no fue tenido en cuenta. Y del mismo modo que apareció al margen de las asociaciones obreras la renovación intelectual que significó el krausismo, con Sanz del Río y, después Giner de los Ríos, el llamado sindicalismo comenzó a desarrollarse desde comienzos del siglo XX, de una manera autónoma, sin intercambio de ideas y sugestiones con los sectores intelectuales, los que a su vez carecieron por ello de la palanca necesaria para llevar a la realidad la renovación que propugnaban. Sigue leyendo

El antiintelectualismo de la CNT y la revolución de julio de 1936

Víctor GARCÍA

139909_CNT___19___julio___1936Las raíces del antiintelectualismo de la CNT se remontan en el pretérito decimonónico. Los atisbos más palmarios se pueden observar en los primeros congresos de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) y partiendo del mismo momento de su fundación, en Saint Martin’s Hall, Londres, el 28 de septiembre de 1864, cuando el espíritu proudhoniano, por boca de los delegados galos, inspiró los principios obreristas internacionales. Fue una creación francesa que el despotismo de Napoleón III forzó a que se manifestara en Inglaterra.

El manifiesto redactado por la delegación francesa, de regreso de Londres, ya señala las intenciones de marginación frente al intelectual:

«El trabajo confirma su igualdad frente a las demás fuerzas y quiere conquistar su puesto en un mundo moral y material y ello en base a su propia iniciativa y al margen de todas las influencias que durante estos últimos tiempos ha sufrido e, inclusive, solicitado». Sigue leyendo

España 1936. La CNT, las Milicias y el Ejército Popular

Miguel GONZÁLEZ INESTAL

Grande es la gesta que el pueblo español está escribiendo con su sangre. Todo lo grande que es el hecho de que un pueblo desarmado, con solo su idealismo generoso y su anticipado sacrificio de la vida, sin preparación especial alguna, neutralizara primero y rechazara después, en lucha violenta, a un enemigo preparado para el combate, dotado de todos los medios y complicidades. Sólo una cosa hay que pueda serie equiparada. Una figura colectiva que llena toda la historia de nuestra época: el miliciano.

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Surge espontáneo y en todas partes con características muy parecidas. En el norte, en el sur, en el este y en el centro. En todas partes los llamamientos de las organizaciones hechos por la radio, por la prensa o personalmente, hallan la misma contestación: movilización en masa desde los puntos más céntricos a los más apartados rincones. En la España, hoy leal, y en la parte ocupada por los facciosos, el llamamiento fue interpretado de la única manera que podía serlo: como un signo de debilidad, mejor dicho, de impotencia para los poderes constituidos, que debía ser suplida con la intervención violenta y vigorosa del proletariado. Sigue leyendo

La CNT ante el golpe militar fascista de 1936. Un ejemplo de responsabilidad colectiva

Mariano R. VÁZQUEZ

cnt-faiParece que fue ayer. Del 12 al 19 de julio. Una semana de febril impaciencia. Todos esperábamos. El Comité Nacional de la Confederación Nacional del Trabajo nos había dado la voz de alerta. Desde la Secretaría del Comité Regional de Cataluña habíanse dado las orientaciones precisas.

Los anarquistas, los militantes de la CNT no descansaban, no dormían. Unos acariciaban la pistola. Otros desenterraban el fusil. Se engrasaban las armas. Y quienes carecían de ellas esperaban el toque de la sirena señal de que la reacción aparecía en la calle, para lanzarse a los lugares de combate y apoderarse de la primera arma que un caído dejara inactiva.

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Durruti, Ascaso y García Oliver

Francisco CARRASQUER

1. Zaragoza, la clave

trioTodo el mundo sabe cómo se perdió Zaragoza, pero nadie se lo explica. Recuerdo los días, las semanas, los meses en que se estuvo discutiendo el tema en el frente de Aragón, al comienzo de la guerra. Con qué dolor se comentaba la traición del general Cabanellas y con qué acentos iracundos se pedían responsabilidades a los pocos militantes cenetistas que habían podido salir de Zaragoza. Entre correligionarios, no se daba la culpa al gobernador civil ni al confiado gobierno central que no había sospechado de un gobernador militar felón, sino que se pedía la cabeza de la dirección cenetista zaragozana, en la creencia de que allí donde triunfó el antifascismo fue exactamente donde triunfó la CNT, a pesar o en contra de las autoridades oficiales y oficiosas. Si en Barcelona se había derrotado al ejército faccioso, ¿no había sido porque la CNT no había esperado órdenes de nadie y se había saltado a la torera todas las medio medidas e instrucciones de los políticos en el poder y todas las recomendaciones de las oficiosas «fuerzas vivas»? Fue en Barcelona donde, por primera –y única– vez, el pueblo derrotó al ejército, en acción directa –a pesar de la Generalitat– y omisión indirecta –contra la voluntad del gobierno de Madrid–. En los medios milicianos del frente de Aragón se creía a pie juntillas que no había otro medio de salvación de la República que el de entregar al pueblo todas las armas posibles. Pero ni Azaña, ni Casares Quiroga, ni Companys, ni Miaja, ni Núñez del Prado, ni ningún manipulador del aparato político de la hora, quería llegar a ese extremo. A la distancia histórica de hoy bien puede afirmarse tranquilamente que todas las plazas fuertes españolas se perdieron para la República por no ceder a la desesperada reclamación de armas por parte del pueblo; así como por el contrario, las que se salvaron lo fueron por haber desbordado la calle toda autoridad y haberse hecho con las armas sin más contemplaciones. Sigue leyendo

El 19 de julio de 1936 en África

Francisco DIREITIÑO

Moorish Soldiers in Madrid¿Cómo podemos referirnos, los que por allá vivíamos, a la efemérides del 19 de julio, en la risueña y blanca ciudad del Estrecho –donde Hércules aportó con ensoñaciones y desvelos una obra grande que, al no cristalizarla, tomó refugio en las famosas grutas que hoy llevan su nombre– amaneció inquieta, nerviosa, aunque diáfanamente desnuda de su espíritu españolista? Los bulos de los primeros instantes se transformaban rápidamente de rumores en realidades.

Vientos de desolación y de muerte barrían las ciudades de soberanía. Ceuta y Melilla conocían por igual el espíritu que animaba a las hordas salvajes… y esto el 18 de julio… Los siguientes y primeros días del levantamiento, nos traían nuevos alientos. Sigue leyendo

El 18 de julio de 1936 en Andalucía

Miguel PÉREZ CORDÓN

Miliciana_Guerra_Civil[1]Es imposible narrar en unas cuartillas lo que precisaría un extenso libro. Sólo podremos ofrecer una incompleta síntesis del sacrificio y la lucha colectiva de las ocho provincias andaluzas en los comienzos de la sublevación. Algún día se escribirá la historia completa con nombres de héroes y nombres de traidores, de revolucionarios y de apóstatas.

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19 de julio de 1936 en Euskadi

Galo DIEZ*

26-milicias-vascas-copiaAl hacerse el recuento de las provincias en que los fascistas levantados en armas habían conseguido adueñarse de la situación, y aquellas otras en que el pueblo, en su empuje y bravura, había conseguido someter y aplastar a los sublevados, casi fue unánime la extrañeza porque en la parte del Norte Vasco (excepto Vitoria) se hubieran impuesto los leales. ¿Era lógica esta creencia?

Su historia anterior a la última guerra carlista, que por desarrollar en su seno las máximas actividades, dejó inyectado en su espíritu una regular dosis de sus esencias reaccionarias; historia preñada de espíritu liberal y esencias democráticas en grado tal, que en su administración y decisiones políticas no permitía ninguna clase de influencias ni ingerencias extrañas, y las dogmáticas menos que ninguna. Sigue leyendo

19 de julio de 1936 en Galicia

Claro J. SENDÓN*

alonso_rios_estatuto600Como en todos los lugares, el 19 de julio amaneció en Galicia con una tormenta a fondo. Algo se movía en la conciencia popular a pesar de todas las tibiezas y seguridades que al pueblo daban los encargados de regir los destinos de un pueblo tan sensible como el nuestro. En Coruña y otras ciudades se reciben las primeras noticias de la sublevación en infinidad de lugares de España. Había en ellas algo que pretendían dar confianza y seguridad, ya que en Galicia aún no se había iniciado el ataque de la traición. Por fin, el 21 de julio llegó a los pueblos la noticia de la sublevación de las tropas de la guarnición de La Coruña. En las calles de la ciudad herculina, se riñeron encarnizados combates, y militantes confederales, socialistas y algún republicano de verdad, se enfrentaron al fascismo y los mantuvieron a raya hasta el día 22. Sigue leyendo

El 19 de julio de 1936 en Aragón

Miguel CHUECA

1286309979821_E9492B81-F773-4F5D-BB85-8255160D645C_dnZaragoza. Sobre las cuatro de la madrugada, fuerzas militares rompen el silencio de la capital. En la ciudad flotaba un ambiente general de inquietud y zozobra. ¿Qué pasa?, se preguntaban los transeúntes, poniendo en su pregunta un deje de extrañeza… «Es que Cabanellas ha sacado la tropa para defender la República, amenazada por los fascistas»… Radio Aragón repetía con machacona insistencia: «No vamos contra la República; iViva España! ¡Viva la República!… Sigue leyendo

El 19 de julio de 1936 en Asturias

José RIERA

139909_CNT___19___julio___1936¡19 de julio! Aparece esta fecha envuelta en negros augurios. La CNT se propone de una vez colocar las cartas boca arriba. Entiende que ha llegado la hora en que el pueblo se haga con las armas que hay en Oviedo. Varios sectores se oponen. Creen que no ha llegado el momento oportuno. Nuestros representantes, con la energía que les otorga su perfecta visión del problema, insisten: «Tenemos el convencimiento firmísimo de que es perfecto el divorcio existente entre los militares y el pueblo en pie para aplastar el levantamiento…»

No fuimos escuchados. Digamos, en honor a la verdad, que la fracción comunista, junto con el camarada Javier Bueno, director de Avance, coincidían con nuestro pensamiento. Sigue leyendo

El 19 de julio de 1936 en Valencia. Quince días de incertidumbre

Juan LÓPEZ*

Siempre hemos dicho que el 18 de julio es hijo de un compuesto de claudicaciones y de imprevisiones. Algunas de estas, encarnadas en la persona de gobernadores frívolos y cobardes que, los antecedentes de su gestión en el primer bienio republicano, los había calificado como hombres incapaces de realizar una política de firmeza y de comprensión del proceso revolucionario de España.

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En Valencia teníamos un gobernador que encarnaba la incapacidad y la política frívola. Tanta era su incapacidad que, pocos días antes del estallido militar fascista, con motivo de la muerte de Calvo Sotelo, y ante rumores alarmantes que denotaban la movilización de los sublevados, afirmaba que por parte de las autoridades de Valencia y su guarnición no existía la menor duda acerca de la fidelidad de éstas fuerzas al régimen. Sigue leyendo

Carta inédita de Horacio M. Prieto a la CNT

Horacio Martínez Prieto, quien fuera secretario del Comité Nacional de la CNT en 1936 murió en 1985. Por este motivo, ese mismo año, Polémica publicó un pequeño dossier sobre este controvertido personaje de la historia de la CNT. Joan Bernat, Lorenzo Iñigo, Manuel Chiapuso y José Peirats analizan en él, desde diferentes ópticas, su actuación y el momento que le tocó vivir. Hemos ido publicando en el Blog estos artículos, junto con esta carta fechada el 8 de septiembre de 1965 –que se publicó en Polémica por primera vez– y que el propio Horacio envió a Lorenzo íñigo, aunque va dirigida a la CNT del interior, en la que rechaza colaborar en el proceso cincopuntista que entonces se estaba desarrollando. 

Horacio Martínez Prieto

Horacio Martínez Prieto

Ivry sur Seine, 8 de septiembre de 1965

Minucias aparte, he recibido cuatro cartas; una de ellas tuya, personal y directa. Y no niego que lo que concierne a tu salutación me satisface profundamente. Tengo que agregar que me cumple mucho la confianza que los amigos me expresan, a pesar de mi alejamiento provisional aunque un poco largo, de las viejas actividades. Y me apena tener que deciros que lamento no poder responder a vuestro deseo. Yo soy muy viejo y muy condicionado mentalmente, para poder saltar de una concepción a otra, o de una convicción a otra. Para mí, el sindicalismo tiene un valor secundario, sean cuales sean sus «trasfondos»; y tiene un valor principal lo político. He aquí lo fundamental de nuestro desacuerdo… Sigue leyendo

Las crisis de la CNT

Lorenzo Íñigo

Lorenzo Íñigo

Lorenzo Íñigo Granizo (1911–1991) afiliado al sindicato del Metal de la CNT en 1931. Fue elegido Secretario General de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL) en el Congreso de Valencia (1938), y consejero de Industria en la Junta de Defensa de Madrid en noviembre de 1936. Terminada la Guerra Civil, pasó por varios campos de concentración y prisiones hasta 1945 en que quedó libre y se reincorporó a la lucha clandestina. Secretario General de la CNT en el interior desde marzo de 1946, fue detenido en abril de ese mismo año y condenado a 15 años de prisión. En 1965 colaboró en el proceso del cincopuntismo y participó en las reuniones que se celebraron con jerarcas del sindicato vertical. Como demuestra en este artículo, nunca renegó de aquella actuación.

Lorenzo Íñigo

En el número 18 de Polémica, aparece una carta de Horacio Martínez Prieto, de fecha 8 de septiembre de 1965, dirigida a mí (aunque en ésta no aparece destinatario) contestando a otra mía en la que le informaba de las conversaciones abiertas sobre los «cinco puntos», acompañándole el texto de ellos, e invitándole a que viniera a España a incorporarse a nuestra comisión, para seguir las conversaciones con los verticales. Sigue leyendo

Los problemas de la CNT

Federica MONTSENY

Este artículo se publicó en Polémica dentro de un pequeño dossier elaborado con motivo del Congreso de Unificación Confederal celebrado en Madrid entre el 29 de junio y el 1 de julio de 1984. Este Congreso consolidó la unidad de los sectores escindidos del V Congreso (1979) y formó el embrión de lo que más tarde sería la Confederación General del Trabajo (CGT). Próximamente publicaremos en el Blog el artículo que escribió Ramón Álvarez y que apareció incluido en este mismo dossier.

Cartel del Congreso de Unificación

Cartel del Congreso de Unificación

La CNT, desde su fundación en 1910, no ha cesado de tener problemas. Unos originados por el choque de corrientes diversas, perfectamente lógicas en una organización donde la libertad del individuo es siempre inalienable y tiene derecho a expresarse en asambleas, plenos y congresos. Otros introducidos y provocados, muchas veces, por agentes ajenos a la organización misma más o menos teledirigidos por fuerzas políticas exteriores.

Desde siempre se ha perseguido el objetivo de destruir o, por lo menos, anular o disminuir la fuerza y la influencia de la CNT entre la clase trabajadora.

Hemos pasado a lo largo de los años por diferentes etapas. Después de la revolución de 1917 en Rusia, los comunistas consiguieron ser fuerzas hegemónicas dentro de la CNT, sobre todo en Cataluña, a través del llamado Bloc Obrer i Camperol, que más tarde se convirtió en el embrión del movimiento trotskista. Hubo luego el período de discusiones apasionadas entre las dos corrientes dominantes en la CNT, cuando, al regreso de Ángel Pestaña de Rusia, la ilusión en torno a la revolución soviética se fue desmoronando a consecuencia de lo que habían sido experiencias vividas por las diversas delegaciones allí enviadas. Había una corriente libertaria, mayoritaria, que consiguió que en 1919, en su congreso, la CNT declarase que iba «hacia el comunismo libertario». Y había la corriente sindicalista, que consideraba que el sindicalismo debía bastarse a sí mismo.

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