Archivo de la etiqueta: Castoriadis

Cornelius Castoriadis. Deseo y voluntad de cambiar la vida

Textos extraídos de La institución imaginaria de la sociedad

Castoriadis

Castoriadis

Tengo el deseo, y siento la necesidad, para vivir, de otra sociedad que la que me rodea. Como la gran mayoría de los hombres, puedo vivir en ésta y acomodarme a ella –en todo caso, vivo en ella–. Tan críticamente como intento mirarme, ni mi capacidad de adaptación, ni mi asimilación de la realidad me parecen inferiores a la media sociológica. No pido la inmortalidad, la ubicuidad, la omnisciencia. No pido que la sociedad «me dé la felicidad»: sé que no es ésta una ración que pueda ser distribuida en el Ayuntamiento o en el Consejo Obrero del barrio, y que, si esto existe, no hay otro más que yo que pueda hacérmela, a mi medida, como ya me ha sucedido y como me sucederá sin duda todavía. Pero en la vida, tal como está hecha para mi y para los demás, topo con una multitud de cosas inadmisibles; repito que no son fatales y que corresponden a la organización de la sociedad. Deseo, y pido, que antes que nada, mi trabajo tenga un sentido, que pueda probar para qué sirve y la manera en que está hecho, que me permita prodigarme en, él realmente y hacer uso de mis facultades tanto como enriquecerme y desarrollarme. Y digo que es posible, con otra organización de la sociedad para mí y para todos. Digo también que sería ya un cambio fundamental en esta dirección si se me dejase decidir, con todos los demás, lo que tengo que hacer y, con mis compañeros de trabajo, cómo hacerlo. Sigue leyendo

Del marxismo a la revolución. La evolución intelectual de Castoriadis

Selección de textos de Cornelius Castoriadis

(Textos extraídos de la introducción a La sociedad burocrática)

Castoriadis

Castoriadis

En el origen de la evolución de esas ideas hay una experiencia, la de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana. No viene al caso contar cómo un adolescente, al descubrir el marxismo, creyó serle fiel ingresando en las Juventudes Comunistas bajo la dictadura de Metaxas, ni por qué pudo creer, después de la ocupación de Grecia y el ataque alemán contra Rusia, que la orientación chovinista del PC griego y la constitución de un Frente Nacional de Liberación (EAM) era el resultado de una desviación local que podía ser corregida con una lucha ideológica dentro del partido. La sustitución de argumentos por porras, y la radio rusa, se encargaron de que cambiara rápidamente de opinión. El carácter reaccionario del Partido Comunista, de su política, de sus métodos, de su régimen interno, así como el cretinismo que impregnaba, entonces como ahora, cualquier discurso o texto que emanara de la dirección del Partido Comunista, aparecían con claridad absoluta. No es pues de extrañar que, en esas circunstancias de tiempo y de lugar, esas comprobaciones llevaran al trotsquismo, cuya fracción más izquierdista desarrollaba una crítica sin compromisos tanto del estalinismo como de los trotsquistas «derechistas» Sigue leyendo

Cornelius Castoriadis. La imaginación sublevada

Ignacio DE LLORENS
Castoriadis

Castoriadis

Hubo un tiempo, no hace mucho, en que París era, seguía siendo, una ciudad habitada por Maitres Penseurs, mentores de masas, cabezas pensantes. Ya es sabido que París es la capital de la moda. Esos pensadores tenían todos nombre de estación de metro. En ningún otro sitio se ha sabido hacer del intelectual una estrella con glamour.

Hace veinte años, pues, brillaban en esa constelación estrellas rutilantes, otras que resultaron ser fugaces y algunas se fueron apagando. Sartre y Barthes murieron, pero quedaban otros. Foucault dictaba cursos en el College de France todos los miércoles por la mañana; había que llegar varias horas antes para coger sitio y evitar acabar tumbado en el pasillo. Deleuze arrastraba su frágil figura hacia el bosque de Vincennes. Allí, en aquella universidad que más parecía una carpa, reducto del mayo del 68, impartía clases sobre el pensamiento nómada. El aula repleta, alumnos sentados en el dintel de las ventanas, las mesas llenas de cassettes. Al autor del Antiedipo le costaba trabajo encontrar sitio para acomodar su sombrero. Y Chatelet, vestido con un sempiterno chaquetón negro, ejercía su apostolado sobre la historia de la Philó con soltura. Por aquellos días quien más quien menos aspiraba a ser psicoanalizado por Lacan. Sigue leyendo