La educación del porvenir

Francisco FERRER GUARDIA

Francesc_Ferrer_i_GurdiaLa idea fundamental de la reforma que introducirá el porvenir en la educación, consistirá en reemplazar, en todos los modos de actividad, la imposición artificial de una disciplina convencional por la imposición natural de los hechos.

Considérese lo que se hace al presente: fuera de las necesidades del niño, se elabora un programa de los conocimientos que se juzgan necesarios a su cultura, y, de grado o por fuerza, sin reparar en los medios, es preciso que los aprenda.

Pero únicamente los profesores comprenden ese programa y conocen su objeto y su alcance; no el niño. He ahí de donde proceden todos los vicios de la educación moderna. Quitando a los actos su razón natural, es decir, la imposición de la necesidad del deseo; pretendiendo reemplazarla por una razón artificial, un deber abstracto, inexistente para quien no puede concebirlo, se ha de instituir un sistema de disciplina que ha de producir necesariamente los peores resultados: constante rebeldía del niño contra la autoridad de los maestros; distracción y pereza perpetuas, mala voluntad evidente. ¡Y a qué maniobras han de recurrir los profesores para dominar la irreductible dificultad! Por todos los medios, algunos procuran captar la atención del niño, su actividad y su voluntad, siendo los más ingeniosos en tales prácticas considerados como los mejores educadores. Sigue leyendo

Carta de Kropotkin a Ferrer Guardia

Este es el contenido de la carta que Piotr Kropotkin envió Francisco Ferrer Guardia con motivo de la publicación de la revista L’École Rénovée.

Querido compañero y amigo:

Veo con placer que lanza usted a la publicidad L’École Rénovée y siento no poder dedicar a esta publicación todo el apoyo que desearía prestarle.

ferrer2Todo está por hacer en la escuela actual. Ante todo la educación propiamente dicha, es decir, la formación del ser moral, o sea el individuo activo, lleno de iniciativa, emprendedor, valiente, libre de esa timidez del pensamiento que caracteriza al hombre educado en nuestra época, y al mismo tiempo sociable, capaz de sentir su unidad con todos los hombres del universo entero, y, por tanto, despojado de las preocupaciones religiosas, estrictamente individualistas, autoritarias, etc., que nos inculca la escuela. Sigue leyendo

Joaquín Costa y su «Escuela y Despensa»

José BORRÁS

Zaragoza_-_Monumento_a_Joaquín_CostaSería vana pretensión hacer un estudio exhaustivo sobre la gran personalidad de Joaquín Costa y quizás ni siquiera aportar nada nuevo sobre lo mucho que se ha dicho y escrito acerca del ilustre polígrafo. Mi propósito se limita a trazar algunos rasgos del hombre, de su vida y de su muerte, con el fin de deshacer algún entuerto.

Y ello porque, en la actualidad, Costa ha vuelto a recuperar algún interés, equiparable al que despertó en vida y poco después de su muerte. La mayor parte de las investigaciones que se hacen sobre él disipan, afortunadamente, el intento de instrumentalización que las dos dictaduras –la de Primo de Rivera y la de Franco– intentaron hacer de su figura. Pero, algunas otras tratan de atribuirle esa connotación abusiva.

Joaquín Costa Martínez nació el 14 de septiembre de 1846 en el número 70 de la calle Mayor de Monzón. Su padre era labrador del Ribagorza. Su madre, de Graus, y es quizá por influencia suya que Joaquín fue a residir a ese pueblo cuando apenas contaba seis años. De muy joven, el arquitecto, Hilarión Rubio le admitió para que cuidase de su coche y su caballo. Joaquín era mantenido, pero no tenía salario ni jornal. Un año después cayó enfermo. Cambió de oficio, trabajando en las obras de Monte Aragón y comenzó a estudiar por su cuenta. En 1865, tuvo tres éxitos en sus exámenes. «He tenido tres sobresalientes y dos medallas», anota en su diario. Un diario que inicia a los 17 años y en cuya primera página escribe: «Mi vida entera ha sido un tejido de pesares y lágrimas porque, el maldito pundonor que la naturaleza ha puesto en mí con abundancia, ha sido la causa que me ha atraído constantes desgracias». Sigue leyendo

GUERRA o REVOLUCIÓN: el dilema de la Guerra Civil española (y II)

Rudolf DE JONG

[Ir a la primera parte de este artículo]

139909_CNT___19___julio___1936Está clarísimo que en el Pleno de julio, en el que se decidió la colaboración política, no se argumentó según las teorías afines al modelo revolucionario anarquista. Para aquellos militantes en plena euforia de la jornada victoriosa, la colaboración significaba algo como: «¡Continuemos la lucha que nosotros, los de la CNT-FAI y obreros de Barcelona, sostenidos por otras fuerzas antifascistas, hemos ganado aquí en la capital catalana, y liberemos a toda España y hagamos la revolución!» sin darse cuenta de que semejante colaboración tendría una evolución contraria –involución– a la revolución. Pero para explicarnos mejor la decisión de la CNT-FAI por la colaboración, al dato de la «euforia triunfante» me gustaría añadir algunas consideraciones más, concretamente sobre la mentalidad y modo de pensar de los militantes responsables de semejante acuerdo. Sigue leyendo

GUERRA o REVOLUCIÓN: el dilema de la Guerra Civil española (I)

Rudolf DE JONG

I. Guerra o revolución; guerra y revolución

InseparablesEn la literatura histórica y en los debates en torno a la Guerra Civil de España siempre se ha planteado la cuestión de «guerra o revolución» como un dilema. No deja de ser curioso. Porque desde hace mucho tiempo ya, se viene hablando de la «guerra revolucionaria», uniendo así revolución con guerra, y desde la Segunda Guerra Mundial podría decirse incluso que ha estado muy en boga hablar de esta suerte, en expresiones de «guerra de liberación nacional», «guerras de guerrillas», etc. De hecho, en la Revolución rusa hubo también lucha armada a la par que revolución social. Únicamente a propósito de la revolución española se plantea este dilema: guerra o revolución. Pero en mi opinión, la España republicana, propiamente dicha, no se planteó jamás ese dilema: guerra o revolución. Los únicos que planteaban el problema como guerra y revolución eran el movimiento libertario español y otros sectores revolucionarios de la España de entonces, pero la actitud y comportamiento de las otras grandes corrientes políticas y sociales han sido siempre las de utilizar la guerra contra la revolución. Sigue leyendo

Quim Torra: el pasado inconfesable de un independentista progre

Álvaro MILLÁN

Quim_Torra_a_la_Assemblea_General_d'Òmnium_Cultural_(2015)Después de las dos sesiones parlamentarias para investir al nuevo president Quim Torra, muchos se preguntarán si el independentismo catalán responde a un sentimiento nacionalista basado en la identidad étnica –como aseguran los medios afines al régimen del 78– o, por el contrario, se asienta en una moderna concepción republicana basada en la ciudadanía. La duda es razonable si tenemos en cuenta que la mayoría independentista del Parlament, por activa o por pasiva, por voto afirmativo o por abstención, acaba de elegir a un claro representante del nacionalismo más rancio y esencialista. Cualquiera diría que han querido echarle una mano a La Razón, al ABC y a todos esos medios que acusan al «separatismo» de «supremacista» y «xenófobo». Sigue leyendo

Sobre Alejandro Lerroux

Horacio MARTÍNEZ PRIETO

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Alejandro Lerroux

Alejandro Lerroux, conocido entre sus correligionarios por «Don Ale», al que también llamaban el «ilustre jefe», fue un caso sin par en la política española posterior a la primera República. De una contextura física extraordinaria, todo él movilidad, energía y persuasividad, empezó como periodista pobre y sin lustre, propagando las ideas republicanas, en las que pocos podían creer después del fracaso aún caliente de la República de Salmerón y Pi i Margall; sin embargo, se abrió camino, especialmente en Cataluña y Levante, donde su radicalismo republicano, exaltado entre las masas con el don tribunicio incomparable de Lerroux (de éste, Prieto llegó a decir que no había orador que pudiera compararse con él; eso cuando ya Lerroux era un viejo ministerial de la Segunda República…) tomó verdadera amplitud entre las masas obreras, consiguiendo sobre ellas mayor influencia que la que los socialistas obtenían por el resto de España. En esas regiones mediterráneas se crearon numerosas «Casas del Pueblo» del Partido Radical, que en Barcelona tuvo un gran ascendiente político entre los obreros; pero, sobre todo, en Levante no había pueblo donde el Partido Radical no estuviera instalado, comprendiendo en su fuerza obreros y pequeños campesinos. Fue «Don Ale» un curioso españolista que difundió los tipismos regionalistas dentro de la unidad española, frenando el separatismo; y fue un, no menos, curioso facilitador del crecImiento de la CNT por su combate incesante contra los marxistas. Así, en Cataluña y Levante, la fuerza política y sindical del socialismo fue minúscula; hubo proletariado, anarquizante primero, lerrouxista después y anarcosindicalista, finalmente, donde los obreros lerrouxistas acabaron por encuadrarse. Sigue leyendo

Acerca de la JUSTICIA

Herbert READ

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Herbert Read

La Justicia es ciega en su antigua personificación –frecuente hasta en la iconografía cristiana–, y es representada sosteniendo, a la vez que una espada, una balanza. Se alza imparcialmente entre contrarias demandas, y nada ve, pero lo pesa todo.

Este concepto da por supuesto que las demandas contrarias tan solo surgen entre personas. El símbolo no encaja en las complejidades de la civilización moderna, donde, lo más a menudo, la persona se halla en conflicto con el Estado. En tal caso, la idea de la Justicia es invadida, hasta el extremo de sustituirla, por la de Retribución, que originalmente fue el castigo impuesto por un dios vengativo, en cuyo lugar impera ahora absolutamente el Estado. La balanza ha dejado de ser adecuada, y el único símbolo valedero que le queda a la Justicia es la espada… Sigue leyendo

Causas de la no participación de la CNT en la Revolución de Octubre de 1934

Horacio M. PRIETO

Memoria informativa redactada por Horacio Martínez Prieto, secretario general de la CNT, para orientar los debates del Congreso celebrado en Zaragoza a partir del primero de mayo de 1936:

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Asturias, octubre de 1934

Esta [la revolución de 1934] fue un resultado de la iracundia que estalló en los socialistas al ser arrojados del poder. Se vieron en el mismo riesgo de anonadamiento de sus colegas de Alemania y Austria y ensayaron un desenlace similar al de los camaradas austriacos, pero amañándolo con cautela y seguridad para «sus amadas personas». Principiaron con unos preparativos bélicos anunciados a toque de trompeta, que todo el mundo conocía (menos los revolucionarios auténticos) y que el gobierno disimulaba a maravilla su conocimiento. Este, compuesto de republicanos moderados, les provocó varias veces a la lucha prohibiéndole o mutilándoles descaradamente la propaganda política, destituyendo sus municipios, cambiando los funcionarios de los jurados mixtos repletos de socialistas, y desalojándoles de las madrigueras de la burocracia nacional. Los socialistas no se daban por aludidos, manteniendo las amenazas y los preparativos con la esperanza de atemorizar a la jefatura del Estado y de obtener de nuevo el poder. Se forjaron la ilusión de que el presidente de la República y la burguesía les pedirían por favor que no se desencadenasen en la guerra civil, dándoles a cambio el gobierno que apetecían. La equivocación fue tremenda. Lerroux, que odiaba cordialmente a los socialistas, no hubiera tolerado tal debilidad; y menos Gil Robles, que conduce el partido más fuerte, representando a la pequeña y media burguesía agrícola y a la gran masa de católicos que comanda la Compañía de Jesús. Sigue leyendo

Blasco Ibáñez. Los orígenes del republicanismo en el País Valenciano

Santiago CUCURELLA

Blasco

Vicente Blasco Ibáñez

Históricamente, el valencianismo surge como un movimiento cultural, de idéntico modo que lo hace el catalanismo, pero, a diferencia de este, en el momento de conseguir una proyección política clara deriva hacia los estadios del conservadurismo monárquico más reaccionario. Ello explica, en buena medida, las características particulares del republicanismo valenciano, fruto del descontento de unas clases populares que no pueden asimilar un valencianismo alejado de su realidad social y de sus reivindicaciones más prioritarias. La corriente republicanista no rechaza, a priori, un valencianismo de izquierdas, pero, a su vez, será incapaz de articularlo. Su más importante ideólogo es Vicente Blasco Ibáñez, que intenta hacer política estatal más que valenciana, aunque su movimiento puede considerarse, por la base social que aglutina y por su implantación geográfica, estrictamente valenciano. Blasco conseguirá movilizar a las masas del País Valenciano en una dirección: la República. Todo ello a base de realismo y combatividad. Es imposible entender el fenómeno republicano en Valencia sin aproximarnos de alguna manera a la figura y la obra de Blasco lbáñez.1 Sigue leyendo

Sobre Francisco Largo Caballero

Horacio MARTÍNEZ PRIETO

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Francisco Largo Caballero

Francisco Largo Caballero, (a) Don Paco, se describe a sí mismo en sus memorias, y yo digo lo que de él conozco: por antecedentes orales y escritos, primero, y por trato directo, después. Siendo yo muy joven, en los medios anarquistas se juzgaba a Caballero como uno de los socialistas que más inquina nos profesaba; y entre los socialistas pasaba por el «duro» del Partido. «Don Paco ha sido siempre hostigado por los intelectuales y biencriados del Partido, a causa de su mediocre cultura y de su mal carácter; pero, a la hora de las bofetadas, todos recurrían a él y le adulaban, como hombre indispensable por su tendencia a la acción». Así nos hablaba de «Don Paco» el que le sustituyó en la secretaría de la UGT, Rodríguez Vega. Efectivamente, fue el más caracterizado de los componentes del Comité de Huelga en la intentona frustrada de 1917, como lo fue en el Comité Revolucionario de 1934; esto, en lo concerniente a lo de las «bofetadas». Del personalismo bastante miope de «Don Paco» fue reflejo su participación en el Consejo de Estado del general Primo de Rivera. De su insinuación nacieron los Comités Paritarios de patronos y obreros, creados con la finalidad de evitar conflictos sociales a la Dictadura y, a la larga, por determinación de la costumbre, acabar con las huelgas y, por consiguiente, con la CNT y con otros, más o menos extremistas. El sistema lo reconstituyó, aún más comprimente, durante la República, con el nombre de Jurados Mixtos; y en esta etapa, como ministro de Trabajo, produjo la Ley de Términos Municipales (ridícula exaltación de caciquías sindicalistas en los pueblos agrícolas), la Ley de Vagos y Maleantes y la Ley de Asociaciones: verdaderos artilugios legales para liquidar a la CNT. Sigue leyendo

Kropotkin y la Internacional

Max NETTLAU

De 1872 a 1900

La personalidad y la obra de Piotr Kropotkin permanecen desconocidas en parte o conocidas desigualmente. A pesar de sus Memorias, hay hechos en la dilatada vida militante de Kropotkin que siguen en la penumbra de la vida privada.

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“El cuarto estado”. Cuadro de Giuseppe Pellizza

La parte poco conocida de la vida de Kropotkin puede ponerse en claro con ayuda de sus cartas, numerosas por cierto, aunque dispersas y difíciles de hallar; también sirven al efecto las distintas publicaciones relativas al pensador, sus artículos que figuran en colecciones de periódicos, en francés, inglés y ruso principalmente, pero solo están en dos o tres bibliotecas del mundo, sin que se haya hecho hasta hoy un estudio detenido y sistemático del cúmulo documental. Sigue leyendo

La muerte de Kropotkin

El texto sobre la muerte y entierro de Kropotkin procede, en lo esencial, del libro de George Woodcock y Ivan Avakumovic: Pierre Kropotkine, le prince anarchista. (Calmann-Lévy, París, 1953) y elementos extraídos de Memories d’un revolutionnaire, de Victor Serge (Ed. du Seuil, París, 1951); Living my life, de Emma Goldman (Knopf, Nueva York, 1934); de Emma Goldman: una mujer en la tormenta del siglo, de José Peirats (Campo Abierto Ediciones, Madrid, 1978 y Ed. Laia, Barcelona, 1983); Moscou sous Lenine, de Alfred Rosmer (Ed. Pierre-Horay, París, 1953).


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Manifestación de duelo

A principios de 1921 la inquietud de Lenin ante el renacimiento de las tendencias sindicalistas entre los obreros e intelectuales le indujo a tomar nuevas medidas represivas. Las obras de Fernand Pelloutier, y textos de Mijail Bakunin y de Kropotkin fueron puestos en el índice. Sigue leyendo

Cuando Ángel Pestaña visitó a Kropotkin

Ángel PESTAÑA

Además de los cenetistas que acudieron a la Rusia soviética cumpliendo misiones organizativas, otros libertarios españoles fueron a Rusia por su cuenta, entre ellos Pere Foix, Bruno Lladó y León Xifort. Otros dos, Vicente Pérez Combina y Martín Gudell escribieron sendos libros relatando su estancia en el país del socialismo real. Pero el testimonio más leído y que más influyó en el movimiento libertario fue, sin duda, el del primer delegado de la CNT.

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Ángel Pestaña

En efecto, Ángel Pestaña no se limitó a cumplir su tarea como delegado al Congreso de la III Internacional. Se preocupó por conocer la realidad social del país y, posteriormente, dando muestras de sus buenas dotes de observador, escribió los excelentes libros: Setenta días en Rusia, lo que yo vi, y Setenta días en Rusia, lo que yo pienso. En el primero se incluye la narración de su visita a la casa de Kropotkin, y de la que se llevó un imborrable recuerdo, que a continuación reproducimos. El propósito de visitar al príncipe anarquista intentó llevarlo a cabo nada más pisar tierra rusa. El mismo Pestaña nos dice: «Una de las personas con quien primero me puse en comunicación fue con Sacha Kropotkin, la hija de Piotr, a la que indiqué la satisfacción que tendría en poder entrevistarme con su padre». El libro de Pestaña está dedicado a Sacha, cuya personalidad le impresionó profundamente. Sigue leyendo

Ocaso de la sociología de progreso

Joan BERNAT

La reciente lectura de dos libros, productos de una escuela crítica sociológica impregnada de rebelión contra el orden oficialista, y la relectura de Durkheim, el venerable ancestro, junto con Spencer, de la sociología europea, guiarán estas reflexiones. El tiempo de las tribus, de Michel Maffessoli, uno, y Herejía y Rebelión, de Jean Duvignaud (septiembre de 1990), el otro. Ambos editados por Icaria, Barcelona. Este último libro, el de Jean Duvignaud, profesor en la Universidad de París VII, merecerá hoy mayor atención. Si bien los estudios, cada uno atacando problemas sociológicos de nuestro tiempo desde ángulos diferentes, no llegan a conclusiones presumiblemente constructivas, sí se trasluce en ambos la misma corrosión e impertinencia, el mismo ímpetu dilacerante contra lo estatuido convencional y preceptual.

Michel Maffessoli

Michel Maffessoli

Digo que no llegan a conclusiones prácticas porque toda la crítica queda como suspendida en el aire, ingrávida; el lector no puede discernir ninguna elaboración tendente a propiciar cambio, o cambios. Si las sociedades cambian, si los regímenes políticos y sociales renuevan sus presupuestos, sus moldes, modelos o esquemas, en la compleja urdimbre que se teje por las naciones desarrollistas y democráticas (de democracias solo formales, quizás, con sus pecados y desvergüenzas, con sus virtudes también), se deberá a algo. Digo yo. No creo que las fuerzas políticas expresadas en el seno de típicas organizaciones con proyectos conceptuales sean tan inoperantes, o tan inútiles, a tenor de lo que se desprende de dos lecturas distintas. O entonces tendríamos que extendernos sobre el concepto sociología, faena ímproba para mis menguados títulos e incluso para muchos sesudos varones de la pedagogía oficial. Así, pues, osadamente, me he dicho si no podría yo poner mis conclusiones donde creo que no las hay, o no acierto a ver; mis preocupaciones, que también las tengo; mi crítica, que de la misma forma que nuestros autores considero necesaria; mi fe (aunque parezca irrisorio) en la sociología de progreso, para emplear el término de Salvador Giner. Sigue leyendo

Henk Eikeboom. Más libertario que poeta

Francisco Carrasquer

Si es verdad que solo puede hacerse poesía verdadera en plena libertad, no siempre la libertad genera poesía. Porque al contexto propicio para la creación poética que es la libertad, le hace falta ineludible el texto. Y para que este texto sea poético, tiene que haberlo escrito un poeta, rara avis.

Hoy, a nuestro rincón de «Poesía de la Libertad» traemos a un luchador anarquista holandés llamado Henk Eikeboom, que nació en 1898 y murió en un campo de concentración alemán, a golpes de terror y sevicia vesánica, a los 47 años. En la editorial holandesa In the Knipscheer (la misma en que se publicó en su día –1980– la antología bilingüe de mi poesía, da la casualidad), se publicó en 1986 una biografía de nuestro poeta, cuya vida fue tan cautivante como ejemplar. No conozco a su autor, un tal Pszisco Jacobs.

PROVO

El movimiento PROVO

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JACINTO TORYHO: un periodista de raza

toryho1Jacinto Toryho (Villanueva del Campo​ 1902​ o 1911 – Buenos Aires, 5 de mayo​ de 1989)​. Miembro de la CNT y la FAI, fue periodista y escritor.

Colaboró en su juventud con publicaciones como El Adelanto, El Norte de Castilla, La Gaceta Regional o El Heraldo de Zamora. Durante la Segunda República participó en la fundación de las Juventudes Libertarias. Fue director de Solidaridad Obrera entre noviembre de 1936 y mayo de 1938. También colaboró en Tiempos Nuevos.​ Tras la guerra civil acabó exiliado en Buenos Aires, donde siguió trabajando como periodista.​

Fue autor de obras como La Independencia de España: tres etapas de nuestra historia (1938),​ Memorias de la Guerra Civil Española: No éramos tan malos (1975)​ o Del triunfo a la derrota. Las interioridades de la guerra civil en el campo republicano, revividas por un periodista (1978),​ entre otras.


Si no hubiese tantos y tan dolorosos alegatos contra la barbarie desatada por el alzamiento faccioso en el verano de 1936, con la épica lucha de un ejército de campesinos y obreros defendiéndose de la acción coaligada de las fuerzas del fascismo internacional, y la secuela de crímenes y sometimientos ejercidos contra las famílias –padres, hijos, parientes, incluso vecinos– de los luchadores forzados a buscar refugio en otros países, la amarga y prolongada etapa del exilio, con el desgarramiento de profundas y nobles relaciones de amistad, o de más íntimos y afectivos vínculos, sería argumento más que sobrado para maldecir eternamente a los inductores y mantenedores de tan brutal ensañamiento. Sigue leyendo

40 años sin justicia para Agustín Rueda

Charo Arroyo. Coordinadora de la Comisión de Memoria Libertaria de CGT

Agustín Rueda

Han pasado 40 años. Pero parece que, en el día a día de esta sociedad amnésica, pasó en el medievo. Las torturas mortales que se realizaban habitualmente en las cárceles españolas por parte de los funcionarios públicos durante los años de la dictadura (torturas que aún hoy no han desaparecido), se siguen tratando como las historias de cuatro radicales que se inventan o manipulan la realidad.

Agustín Rueda, una noche del 13 al 14 de marzo perdió su batalla individual con la vida, pero no la batalla colectiva de sus ideales. Las lesiones producidas por las horas de maltrato en una celda de la cárcel de Carabanchel acabaron con la resistencia de quien llevaba años de lucha por no doblar las rodillas ante la injusticia y el capitalismo.

Activista del movimiento libertario desde su Cataluña natal, acabó sus días en la mítica cárcel funeraria de Carabanchel de Madrid. ¿Cuántas personas perdieron su vida entre esas cuatro paredes represoras? Es tal la vileza de ese recuerdo que, en el intento de borrar todo aquello que recuerda al negro capítulo de la historia de la España “no democrática”, se ha demolido y se quiere hacer caer en el olvido y en la desmemoria lo que sucedió allí. Sigue leyendo

Mariano Gavín, el guerrillero que murió de una vez

Felipe ALÁIZ

Mariano Gavín Suñén, apodado El Cucaracha (Alcubierre, Huesca, 1838 – Lanaja, Huesca, 28 de febrero de 1875) fue el bandolero aragonés más famoso. Actuó en los Monegros durante la segunda mitad del siglo XIX. 

cucaracha-westernHay héroes populares que lucharon denodadamente por la libertad; que se sublevaron, admirables insurrectos sociales contra la mansedumbre de sus semejantes, encarándose contra la autoridad y contra la rapacidad de Camacho el Rico; que no trataron de ejercer dominio alguno, y fueron ejemplo de dignidad y desinterés. Sigue leyendo

Félix Martí Ibáñez. Pensar alto, sentir hondo y hablar claro

Manuel SALAS

Félix Martí

Félix Martí

En estos momentos en que se vienen produciendo acontecimientos que marcan una profunda revisión del pasado y una deseable recuperación de la auténtica dimensión política, humana y cultural de los hombres y mujeres que pueblan este mundo que todos deberíamos esforzarnos en hacerlo libre, justo y habitable, parecería útil y oportuno, sin caer en mostrencas adhesiones ni untuosos panegíricos, referirnos a personas singulares que, desde diversos orígenes étnicos o sociales, pero con una común voluntad y esfuerzo, dedicaron su voluntad y su saber a conquistar derechos, defender libertades, educar y ayudar a los desposeídos y fomentar entre sus coetáneos legítimas aspiraciones de fraterna convivencia que, entonces y ahora, siguen siendo consideradas como utópicas ensoñaciones de idílicos mundos, tan solo hechos realidad tangible para algunos privilegiados del poder, mientras la miseria, la explotación y el abandono continúan aniquilando cientos de miles de seres condenados a malvivir sin esperanza o utilizados como pretexto de una hipócrita caridad. Sigue leyendo