El mutualismo como iniciación al anarquismo

Víctor GARCÍA

Proudhon

Proudhon

En su pesimista, pero bien documentada obra, George Woodcock1 señala que el Marqués de Condorcet «ya adelantó, cuando se ocultaba de los jacobinos, la idea de mutualidad, que habría sido uno de los dos pilares en que se asentó el anarquismo proudhoniano». El otro fue el federalismo.

Puede que para su idea fundamental, Proudhon, se basara en las enseñanzas del científico francés que fue víctima de la Revolución de 1789, pero parece mucho más probable que lo hiciera en lo que aprendió de los obreros de Lyon, con quienes convivió durante una fase larga de su vida y que le facilitaron todo el material que nuestro filósofo precisaría para la estructura de su idea matriz.

A su vez, el mutualismo no tiene su origen en Lyon sino en Rouen, como muy sesudamente fue estudiado por Fernand Rude en Le Role de P. Charnier, fondateur du Mutualisme a Rouen y en Le Mouvement ouvrier a Lyon de 1827 a 18322 y de él arranca el movimiento sindicalista francés, mayormente organizado con un sorprendente anonimato a pesar de que destacaron figuras como las de Charnier, Bernard, Bouvery entre otras. Sigue leyendo

Un manifiesto socialista

Erich FROMM

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Erich Fromm

Erich FROMM, psicoanalista americano de origen alemán, nacido en Fráncfort del Mein (1900-1980). Psicoanalista en el Instituto de Berlín, colaboró en la década de 1930 en los trabajos de la Escuela de Fráncfort, y con la llegada del nazismo emigró a Estados Unidos, donde enseñó en varias universidades, dando una amplitud al psicoanálisis que no tenía. Entre sus obras destacan El miedo a la libertad (1941, una de sus obras fundamentales), La condición humana actual, Humanismo socialista, ¿Podrá sobrevivir el hombre?, Y seréis como dioses, El arte de amar, El dogma de Cristo, La crisis del psicoanálisis.

Aun cuando el curso de los actuales acontecimientos no discurre por esas coordenadas de mutua cooperación, libertad y respeto que el autor ofrecía en sus certeras reflexiones, resulta oportuno recordar en estas páginas este llamado «Manifiesto socialista», seguros de que todavía encontrará eco en esta sociedad que sigue padeciendo hambre y sed de justicia. Sigue leyendo

Poderes y cultura: instituciones y creación

Francisco CARRASQUER

Si en principio nos parecen dos conceptos incompatibles, para demostrarlo palmariamente, bien podríamos empezar partiendo de la contradicción que entraña el término «instituciones culturales». De momento es un hecho que estamos invadidos y, por lo tanto, empapados por esa expresión ubicua y omnipresente como Dios, y así no hay hora del día y de la noche que no nos asalte con una u otra institución cultural, ya sea de alcance local, regional o nacional, ya por vía de la tele, de la radio, de la prensa, de la publicidad en la calle, en los tablones de anuncios y periódicos murales que cuelgan en los vestíbulos de escuelas, iglesias, academias, universidades, ateneos, bibliotecas, sociedades recreativas y comercios en general. Sigue leyendo

Sanidad, asistencia social y eugenesia en la Revolución española

Félix MARTÍ IBÁÑEZ

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Félix Martí

Creo de interés para mis fraternales lectores de ESTUDIOS, ofrecerles una breve reseña de lo que en sanidad, asistencia social y eugenesia hemos realizado en Cataluña en los meses que lleva la CNT en el Consejo de Gobierno, bajo las orientaciones de mi admirado compañero Dionysios, que tan espléndidamente inició estas tareas, y Pedro Herrera, que tan entusiásticamente las continúa. Ofrendo este artículo a la ministro de Sanidad de la República, Federica Montseny, nuestra infatigable compañera y luchadora, de cuya inteligente y entusiasta actuación surgirá una sanidad y asistencia social henchidas de humanismo y sentido revolucionario.

Dr. F. MARTÍ IBÁÑEZ. Director General de Sanidad y Asistencia Social de Cataluña. Subsecretario de Sanidad de la República. (De Estudios, n.º 160, Valencia, enero 1937)

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Miguel Labordeta. Ciudadano del mundo

Francisco CARRASQUER

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Miguel Labordeta

Este verano [de 1989] se han cumplido los 20 años de la muerte de Miguel Labordeta (Zaragoza, 16-7-1921 – Íd. l-8-1969). Y como la crítica ha sido un poco injusta con este singular poeta, a pesar de haber sido uno de nuestros más originales vates superrealistas de la posguerra, queremos reivindicar su memoria en este rincón, sin alharacas ni campanas de oficio.

Labordeta (¡cuidado, que hablamos de Miguel, el mayor, y no del menor, 14 años más joven y cantautor) ha tenido en contra para su merecida fama el haberse mantenido en aquella enorme contradicción de su Oficina Poética Internacional sin apenas salir de Zaragoza, o sea, en una caja provinciana sin resonancias. Una de las primeras campanadas de palinodia y puesta en valor me consta que la dio José Batlló en el prólogo a su antología Nueva Poesía Española (Barcelona, 1966 y La Habana, 1968), donde reivindica el derecho de Miguel Labordeta a figurar entre los más señeros innovadores de la poesía española de posguerra. También le perjudicó, en ese mismo sentido de quedarse arrumbado, el hecho de haber publicado mal y con censura, así como el haber muerto tan tempranamente (a los 48 años) cuando aún es taba a media carrera de su órbita poetizante y ya en puertas de ser más conocido y reconocido en el país. Sigue leyendo

Buenaventura Durruti o el heroísmo bien entendido

Felipe ALÁIZ

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Durruti

A veces la simpatía por Durruti llegó a regiones de fervor religioso y de mística sentimental. El culto a los héroes es tan viejo como el mundo. Carlyle le dio significación porque, en su época, el culto a los héroes no era el culto plural y anónimo de ahora. Hoy, en la inmediación de Durruti y en la lejanía espacial de sus años y de los nuestros, vemos millones de héroes. Y una fuerte impulsión nos acerca a su sacrificio total, a su vida malograda y a su tránsito, pero nos aleja de cualquier personalización mística, de cualquier deificación.

El culto al héroe habría de consistir en darle amplitud. Entre los muertos por una noble causa no puede separarse a uno solo. De la misma manera que los héroes eran poco numerosos en los tiempos de Carlyle, poco numerosos desde el punto de vista de la vida entregada por los demás, hoy forman legión. Su número, después de las hecatombes de estos últimos tiempos, sobrepasa el censo total de los ejércitos de Napoleón y de sus enemigos en mar y tierra. Es imposible que a tantos millones de víctimas los represente una sola víctima. En cambio, la totalidad de sacrificados representa cumplidamente al sacrificado personal por singular que sea. Incluso la opinión se polariza a veces desde 1918 en el soldado desconocido y no en tal o cual combatiente. Podemos separar de ese culto al soldado desconocido lo que tiene de religión y hasta darle el significado diferencial concreto que difiere de otros sacrificios anónimos. Podemos dar al anónimo social combatiente todas las variantes que tiene y que no son pocas. Lo que no podemos hacer es cultivar la magia creyendo que un solo hombre, sea quien sea, puede compensar con heroísmo ni con nada la insuficiencia combativa procurada por la falta de asistencia en las alturas. Sigue leyendo

Populismo, obrerismo y fascismo en Brasil y Argentina

Ángel J. CAPPELLETTI

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Getúlio Vargas

La ideología revolucionaria, radicalmente contraria al capitalismo y al Estado, definidamente antimilitarista y anticlerical, que impregnaba al movimiento obrero brasileño y a la COB (Confederación Obrera Brasileña)1 en 1912, aguzó el ingenio de la burguesía y de los gobernantes. Convencidos de que la represión, por más que se extendiera y agudizara, resultaba insuficiente para detener la ola subversiva, se dedicaron a buscar nuevos métodos neutralizadores. Advirtieron que debían desechar (o guardar para casos extremos) la violencia policial y militar. Se dieron cuenta de que para conservar lo esencial del orden burgués debían ceder en todo lo que fuera accesorio. Más aún, entendieron que era necesario cambiar muchas cosas para que no cambiara lo fundamental: la estructura de clases, el poder del dinero, la coacción estatal, los privilegios de la burguesía, el «status» privilegiado del ejército y la Iglesia. Sigue leyendo

Una nueva moral sexual como base de las conquistas revolucionarias

Félix MARTÍ IBÁÑEZ

amorenguerraFélix Martí Ibáñez, (25/12/1911 – 24/41972)​ fue un médico psiquiatra cuya filiación anarquista le llevó a asumir la responsabilidad de la sanidad en la Columna Durruti y fue subsecretario de Sanidad del gobierno de la II República y director general de Sanidad y Asistencia Social de la Generalidad de Cataluña.

La Revolución española no solamente ha representado una trepidación social que conmoverá durante mucho tiempo todas las columnas que sustentan la actual Historia Universal, sino también un tránsito cronológico tan rápido a nuevas ordenaciones sociales, que precisa revisar todos nuestros antiguos conceptos para adaptarlos al mundo de hoy en que habitamos. La moral sexual es acaso el aspecto que más urgentemente reclama una revisión a la luz de las estrellas revolucionarias.

Ideológicamente, ya tenía el proletariado una orientación precisa en cuanto a su actividad sexual. Una sólida preparación teórica en todos los órdenes. Pero hoy, que hemos visto desmoronarse tantas convicciones al roce de la áspera realidad, precisa volver a corregir la brújula revolucionaria, para que señale siempre el norte de una actuación clara y definida. Y ese es nuestro problema actual. Sigue leyendo

Fragmentos de la historia del anarquismo en los Balcanes

Trivo INDIC

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Atentado en Sarajevo

Las ideas libertarias entran en tierras yugoslavas en la segunda mitad del siglo XIX, llevadas por los yugoslavos que trabajaban o estudiaban en varios países en los que se había desarrollado ya el movimiento obrero. Uno de los primeros que abrazó las ideas de Proudhon fue el socialista serbio, Zivojin Zujovié (1838-1870), durante sus estudios de Derecho y de Economía en Múnich y Zúrich. Actuó como el primer socialista en Serbia y fue maestro de Svetozar Markovié (1846-1875), organizador y teórico del movimiento obrero serbio.

En aquella época hubo en Suiza una numerosa colonia de estudiantes eslavos del Sur, que mantenían contactos con Bakunin y la Sección Eslava de la Federación Jurasiana. Entre ellos, estaban Jovan Zujovit, Manojlo Hrvaéanin, Pera Todorovié y otros. A primeros de julio de 1872, en Zúrich tuvo lugar el Congreso de los socialistas serbios, con la presencia de Bakunin, siendo aprobado el programa del Partido Socialista Serbio. Sigue leyendo

La socialización de la medicina en la II República

Félix MARTÍ IBÁÑEZ

Este artículo apareció por primera vez en la revista Tiempos Nuevos, en enero de 1937. Su autor, Félix Martí Ibáñez, (25/12/1911 – 24/41972)​ fue un médico psiquiatra cuya filiación anarquista le llevó a asumir la responsabilidad de la sanidad en la Columna Durruti y fue subsecretario de Sanidad del gobierno de la II República y director general de Sanidad y Asistencia Social de la Generalidad de Cataluña.

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Félix Martí

No existe otra salida del caos en el cual hasta hoy vivió sumida la Medicina que la socialización de la misma. Y hacía ya tiempo que, como un ideal utópico, flameaba sobre las cabezas de los artífices de la Medicina la imagen del día en el cual, socializada la Sanidad, pudiese el profesional vivir liberado de las amarguras que aquélla le ocasionaba.

En 1882, Stein ensoñaba con hacer independiente la protección de la salud popular de la falta de recursos económicos. Lo cual entonces, en la época de puritanismo imperante, suscitó una polvareda pasional que ahogó el noble clamor de Stein.

Revisemos previamente, de modo sintético, cuantos tímidos tanteos de socialización de la Medicina se han verificado hasta el momento presente. Sigue leyendo

Francisco Ferrer Guardia, representante del 98

Diego ABAD DE SANTILLÁN

Ferrer detingutFrancisco Ferrer Guardia, propulsor de la educación popular laica, no es un acontecimiento aislado y único en España. La necesidad de escuelas era tal y la desidia de las clases gobernantes tan grande que no hay que asombrarse de la existencia de voces reclamando remedio a ese mal. A mediados del siglo XIX, Ignacio Cervera, republicano activo, con tintes de fourierismo, instaló en Madrid una escuela para obreros e hijos de obreros. Su dedicación a la enseñanza no le impidió participar en cuanta conspiración antimonárquica se presentaba y la cárcel solía ser una de sus residencias habituales. En su escuela dieron lecciones los hombres más dinámicos y avanzados de su tiempo, los Sixto Cámara, Ordaz Avecilla, Pi i Margall. Sigue leyendo

La educación del porvenir

Francisco FERRER GUARDIA

Francesc_Ferrer_i_GurdiaLa idea fundamental de la reforma que introducirá el porvenir en la educación, consistirá en reemplazar, en todos los modos de actividad, la imposición artificial de una disciplina convencional por la imposición natural de los hechos.

Considérese lo que se hace al presente: fuera de las necesidades del niño, se elabora un programa de los conocimientos que se juzgan necesarios a su cultura, y, de grado o por fuerza, sin reparar en los medios, es preciso que los aprenda.

Pero únicamente los profesores comprenden ese programa y conocen su objeto y su alcance; no el niño. He ahí de donde proceden todos los vicios de la educación moderna. Quitando a los actos su razón natural, es decir, la imposición de la necesidad del deseo; pretendiendo reemplazarla por una razón artificial, un deber abstracto, inexistente para quien no puede concebirlo, se ha de instituir un sistema de disciplina que ha de producir necesariamente los peores resultados: constante rebeldía del niño contra la autoridad de los maestros; distracción y pereza perpetuas, mala voluntad evidente. ¡Y a qué maniobras han de recurrir los profesores para dominar la irreductible dificultad! Por todos los medios, algunos procuran captar la atención del niño, su actividad y su voluntad, siendo los más ingeniosos en tales prácticas considerados como los mejores educadores. Sigue leyendo

Carta de Kropotkin a Ferrer Guardia

Este es el contenido de la carta que Piotr Kropotkin envió Francisco Ferrer Guardia con motivo de la publicación de la revista L’École Rénovée.

Querido compañero y amigo:

Veo con placer que lanza usted a la publicidad L’École Rénovée y siento no poder dedicar a esta publicación todo el apoyo que desearía prestarle.

ferrer2Todo está por hacer en la escuela actual. Ante todo la educación propiamente dicha, es decir, la formación del ser moral, o sea el individuo activo, lleno de iniciativa, emprendedor, valiente, libre de esa timidez del pensamiento que caracteriza al hombre educado en nuestra época, y al mismo tiempo sociable, capaz de sentir su unidad con todos los hombres del universo entero, y, por tanto, despojado de las preocupaciones religiosas, estrictamente individualistas, autoritarias, etc., que nos inculca la escuela. Sigue leyendo

Joaquín Costa y su «Escuela y Despensa»

José BORRÁS

Zaragoza_-_Monumento_a_Joaquín_CostaSería vana pretensión hacer un estudio exhaustivo sobre la gran personalidad de Joaquín Costa y quizás ni siquiera aportar nada nuevo sobre lo mucho que se ha dicho y escrito acerca del ilustre polígrafo. Mi propósito se limita a trazar algunos rasgos del hombre, de su vida y de su muerte, con el fin de deshacer algún entuerto.

Y ello porque, en la actualidad, Costa ha vuelto a recuperar algún interés, equiparable al que despertó en vida y poco después de su muerte. La mayor parte de las investigaciones que se hacen sobre él disipan, afortunadamente, el intento de instrumentalización que las dos dictaduras –la de Primo de Rivera y la de Franco– intentaron hacer de su figura. Pero, algunas otras tratan de atribuirle esa connotación abusiva.

Joaquín Costa Martínez nació el 14 de septiembre de 1846 en el número 70 de la calle Mayor de Monzón. Su padre era labrador del Ribagorza. Su madre, de Graus, y es quizá por influencia suya que Joaquín fue a residir a ese pueblo cuando apenas contaba seis años. De muy joven, el arquitecto, Hilarión Rubio le admitió para que cuidase de su coche y su caballo. Joaquín era mantenido, pero no tenía salario ni jornal. Un año después cayó enfermo. Cambió de oficio, trabajando en las obras de Monte Aragón y comenzó a estudiar por su cuenta. En 1865, tuvo tres éxitos en sus exámenes. «He tenido tres sobresalientes y dos medallas», anota en su diario. Un diario que inicia a los 17 años y en cuya primera página escribe: «Mi vida entera ha sido un tejido de pesares y lágrimas porque, el maldito pundonor que la naturaleza ha puesto en mí con abundancia, ha sido la causa que me ha atraído constantes desgracias». Sigue leyendo

GUERRA o REVOLUCIÓN: el dilema de la Guerra Civil española (y II)

Rudolf DE JONG

[Ir a la primera parte de este artículo]

139909_CNT___19___julio___1936Está clarísimo que en el Pleno de julio, en el que se decidió la colaboración política, no se argumentó según las teorías afines al modelo revolucionario anarquista. Para aquellos militantes en plena euforia de la jornada victoriosa, la colaboración significaba algo como: «¡Continuemos la lucha que nosotros, los de la CNT-FAI y obreros de Barcelona, sostenidos por otras fuerzas antifascistas, hemos ganado aquí en la capital catalana, y liberemos a toda España y hagamos la revolución!» sin darse cuenta de que semejante colaboración tendría una evolución contraria –involución– a la revolución. Pero para explicarnos mejor la decisión de la CNT-FAI por la colaboración, al dato de la «euforia triunfante» me gustaría añadir algunas consideraciones más, concretamente sobre la mentalidad y modo de pensar de los militantes responsables de semejante acuerdo. Sigue leyendo

GUERRA o REVOLUCIÓN: el dilema de la Guerra Civil española (I)

Rudolf DE JONG

I. Guerra o revolución; guerra y revolución

InseparablesEn la literatura histórica y en los debates en torno a la Guerra Civil de España siempre se ha planteado la cuestión de «guerra o revolución» como un dilema. No deja de ser curioso. Porque desde hace mucho tiempo ya, se viene hablando de la «guerra revolucionaria», uniendo así revolución con guerra, y desde la Segunda Guerra Mundial podría decirse incluso que ha estado muy en boga hablar de esta suerte, en expresiones de «guerra de liberación nacional», «guerras de guerrillas», etc. De hecho, en la Revolución rusa hubo también lucha armada a la par que revolución social. Únicamente a propósito de la revolución española se plantea este dilema: guerra o revolución. Pero en mi opinión, la España republicana, propiamente dicha, no se planteó jamás ese dilema: guerra o revolución. Los únicos que planteaban el problema como guerra y revolución eran el movimiento libertario español y otros sectores revolucionarios de la España de entonces, pero la actitud y comportamiento de las otras grandes corrientes políticas y sociales han sido siempre las de utilizar la guerra contra la revolución. Sigue leyendo

Quim Torra: el pasado inconfesable de un independentista progre

Álvaro MILLÁN

Quim_Torra_a_la_Assemblea_General_d'Òmnium_Cultural_(2015)Después de las dos sesiones parlamentarias para investir al nuevo president Quim Torra, muchos se preguntarán si el independentismo catalán responde a un sentimiento nacionalista basado en la identidad étnica –como aseguran los medios afines al régimen del 78– o, por el contrario, se asienta en una moderna concepción republicana basada en la ciudadanía. La duda es razonable si tenemos en cuenta que la mayoría independentista del Parlament, por activa o por pasiva, por voto afirmativo o por abstención, acaba de elegir a un claro representante del nacionalismo más rancio y esencialista. Cualquiera diría que han querido echarle una mano a La Razón, al ABC y a todos esos medios que acusan al «separatismo» de «supremacista» y «xenófobo». Sigue leyendo

Sobre Alejandro Lerroux

Horacio MARTÍNEZ PRIETO

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Alejandro Lerroux

Alejandro Lerroux, conocido entre sus correligionarios por «Don Ale», al que también llamaban el «ilustre jefe», fue un caso sin par en la política española posterior a la primera República. De una contextura física extraordinaria, todo él movilidad, energía y persuasividad, empezó como periodista pobre y sin lustre, propagando las ideas republicanas, en las que pocos podían creer después del fracaso aún caliente de la República de Salmerón y Pi i Margall; sin embargo, se abrió camino, especialmente en Cataluña y Levante, donde su radicalismo republicano, exaltado entre las masas con el don tribunicio incomparable de Lerroux (de éste, Prieto llegó a decir que no había orador que pudiera compararse con él; eso cuando ya Lerroux era un viejo ministerial de la Segunda República…) tomó verdadera amplitud entre las masas obreras, consiguiendo sobre ellas mayor influencia que la que los socialistas obtenían por el resto de España. En esas regiones mediterráneas se crearon numerosas «Casas del Pueblo» del Partido Radical, que en Barcelona tuvo un gran ascendiente político entre los obreros; pero, sobre todo, en Levante no había pueblo donde el Partido Radical no estuviera instalado, comprendiendo en su fuerza obreros y pequeños campesinos. Fue «Don Ale» un curioso españolista que difundió los tipismos regionalistas dentro de la unidad española, frenando el separatismo; y fue un, no menos, curioso facilitador del crecImiento de la CNT por su combate incesante contra los marxistas. Así, en Cataluña y Levante, la fuerza política y sindical del socialismo fue minúscula; hubo proletariado, anarquizante primero, lerrouxista después y anarcosindicalista, finalmente, donde los obreros lerrouxistas acabaron por encuadrarse. Sigue leyendo

Acerca de la JUSTICIA

Herbert READ

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Herbert Read

La Justicia es ciega en su antigua personificación –frecuente hasta en la iconografía cristiana–, y es representada sosteniendo, a la vez que una espada, una balanza. Se alza imparcialmente entre contrarias demandas, y nada ve, pero lo pesa todo.

Este concepto da por supuesto que las demandas contrarias tan solo surgen entre personas. El símbolo no encaja en las complejidades de la civilización moderna, donde, lo más a menudo, la persona se halla en conflicto con el Estado. En tal caso, la idea de la Justicia es invadida, hasta el extremo de sustituirla, por la de Retribución, que originalmente fue el castigo impuesto por un dios vengativo, en cuyo lugar impera ahora absolutamente el Estado. La balanza ha dejado de ser adecuada, y el único símbolo valedero que le queda a la Justicia es la espada… Sigue leyendo

Causas de la no participación de la CNT en la Revolución de Octubre de 1934

Horacio M. PRIETO

Memoria informativa redactada por Horacio Martínez Prieto, secretario general de la CNT, para orientar los debates del Congreso celebrado en Zaragoza a partir del primero de mayo de 1936:

Revolucion Octubre 34 revolucionarios

Asturias, octubre de 1934

Esta [la revolución de 1934] fue un resultado de la iracundia que estalló en los socialistas al ser arrojados del poder. Se vieron en el mismo riesgo de anonadamiento de sus colegas de Alemania y Austria y ensayaron un desenlace similar al de los camaradas austriacos, pero amañándolo con cautela y seguridad para «sus amadas personas». Principiaron con unos preparativos bélicos anunciados a toque de trompeta, que todo el mundo conocía (menos los revolucionarios auténticos) y que el gobierno disimulaba a maravilla su conocimiento. Este, compuesto de republicanos moderados, les provocó varias veces a la lucha prohibiéndole o mutilándoles descaradamente la propaganda política, destituyendo sus municipios, cambiando los funcionarios de los jurados mixtos repletos de socialistas, y desalojándoles de las madrigueras de la burocracia nacional. Los socialistas no se daban por aludidos, manteniendo las amenazas y los preparativos con la esperanza de atemorizar a la jefatura del Estado y de obtener de nuevo el poder. Se forjaron la ilusión de que el presidente de la República y la burguesía les pedirían por favor que no se desencadenasen en la guerra civil, dándoles a cambio el gobierno que apetecían. La equivocación fue tremenda. Lerroux, que odiaba cordialmente a los socialistas, no hubiera tolerado tal debilidad; y menos Gil Robles, que conduce el partido más fuerte, representando a la pequeña y media burguesía agrícola y a la gran masa de católicos que comanda la Compañía de Jesús. Sigue leyendo