Archivo de la categoría: La Revolución Española

El 18 de julio de 1936 en Andalucía

Miguel PÉREZ CORDÓN

Miliciana_Guerra_Civil[1]Es imposible narrar en unas cuartillas lo que precisaría un extenso libro. Sólo podremos ofrecer una incompleta síntesis del sacrificio y la lucha colectiva de las ocho provincias andaluzas en los comienzos de la sublevación. Algún día se escribirá la historia completa con nombres de héroes y nombres de traidores, de revolucionarios y de apóstatas.

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19 de julio de 1936 en Euskadi

Galo DIEZ*

26-milicias-vascas-copiaAl hacerse el recuento de las provincias en que los fascistas levantados en armas habían conseguido adueñarse de la situación, y aquellas otras en que el pueblo, en su empuje y bravura, había conseguido someter y aplastar a los sublevados, casi fue unánime la extrañeza porque en la parte del Norte Vasco (excepto Vitoria) se hubieran impuesto los leales. ¿Era lógica esta creencia?

Su historia anterior a la última guerra carlista, que por desarrollar en su seno las máximas actividades, dejó inyectado en su espíritu una regular dosis de sus esencias reaccionarias; historia preñada de espíritu liberal y esencias democráticas en grado tal, que en su administración y decisiones políticas no permitía ninguna clase de influencias ni ingerencias extrañas, y las dogmáticas menos que ninguna. Sigue leyendo

19 de julio de 1936 en Galicia

Claro J. SENDÓN*

alonso_rios_estatuto600Como en todos los lugares, el 19 de julio amaneció en Galicia con una tormenta a fondo. Algo se movía en la conciencia popular a pesar de todas las tibiezas y seguridades que al pueblo daban los encargados de regir los destinos de un pueblo tan sensible como el nuestro. En Coruña y otras ciudades se reciben las primeras noticias de la sublevación en infinidad de lugares de España. Había en ellas algo que pretendían dar confianza y seguridad, ya que en Galicia aún no se había iniciado el ataque de la traición. Por fin, el 21 de julio llegó a los pueblos la noticia de la sublevación de las tropas de la guarnición de La Coruña. En las calles de la ciudad herculina, se riñeron encarnizados combates, y militantes confederales, socialistas y algún republicano de verdad, se enfrentaron al fascismo y los mantuvieron a raya hasta el día 22. Sigue leyendo

El 19 de julio de 1936 en Aragón

Miguel CHUECA

1286309979821_E9492B81-F773-4F5D-BB85-8255160D645C_dnZaragoza. Sobre las cuatro de la madrugada, fuerzas militares rompen el silencio de la capital. En la ciudad flotaba un ambiente general de inquietud y zozobra. ¿Qué pasa?, se preguntaban los transeúntes, poniendo en su pregunta un deje de extrañeza… «Es que Cabanellas ha sacado la tropa para defender la República, amenazada por los fascistas»… Radio Aragón repetía con machacona insistencia: «No vamos contra la República; iViva España! ¡Viva la República!… Sigue leyendo

El 19 de julio de 1936 en Asturias

José RIERA

139909_CNT___19___julio___1936¡19 de julio! Aparece esta fecha envuelta en negros augurios. La CNT se propone de una vez colocar las cartas boca arriba. Entiende que ha llegado la hora en que el pueblo se haga con las armas que hay en Oviedo. Varios sectores se oponen. Creen que no ha llegado el momento oportuno. Nuestros representantes, con la energía que les otorga su perfecta visión del problema, insisten: «Tenemos el convencimiento firmísimo de que es perfecto el divorcio existente entre los militares y el pueblo en pie para aplastar el levantamiento…»

No fuimos escuchados. Digamos, en honor a la verdad, que la fracción comunista, junto con el camarada Javier Bueno, director de Avance, coincidían con nuestro pensamiento. Sigue leyendo

El 19 de julio de 1936 en Valencia. Quince días de incertidumbre

Juan LÓPEZ*

Siempre hemos dicho que el 18 de julio es hijo de un compuesto de claudicaciones y de imprevisiones. Algunas de estas, encarnadas en la persona de gobernadores frívolos y cobardes que, los antecedentes de su gestión en el primer bienio republicano, los había calificado como hombres incapaces de realizar una política de firmeza y de comprensión del proceso revolucionario de España.

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En Valencia teníamos un gobernador que encarnaba la incapacidad y la política frívola. Tanta era su incapacidad que, pocos días antes del estallido militar fascista, con motivo de la muerte de Calvo Sotelo, y ante rumores alarmantes que denotaban la movilización de los sublevados, afirmaba que por parte de las autoridades de Valencia y su guarnición no existía la menor duda acerca de la fidelidad de éstas fuerzas al régimen. Sigue leyendo

19 de julio de 1936. Madrid, dispuesto a la lucha

David ANTONA*

Todo son rumores y confusión. Nadie puede afirmar nada. Concretar nada. Sólo se sabe que aquello que se esperaba está a punto de producirse.

Los ateneos de barriada regurgitan carne proletaria. Todos inquieren noticias… y piden se les entregue una pistola.

Los locales de la calle Luna han sido abiertos por la muchedumbre. El Gobierno de Casares Quiroga había clausurado el domicilio de los Sindicatos de Madrid con pretexto del carácter violento de la huelga de la construcción.

Madrid al atardecer del día 19, semejaba una enorme fragua que se disponía a templar su ánimo para el próximo combate.

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Barcelona, 19 de julio de 1936. Las sirenas de las fábricas llaman a los trabajadores a la lucha

Federica MONTSENY

4621964748_0134a29a1cAmaneció el 19 de julio en Barcelona entre el ruido ensordecedor de las sirenas que llamaban al pueblo a las armas.

Todo el día 18, y el 17, y el 16, se los habían pasado los trabajadores montando guardia cerca de los cuarteles y centros oficiales. Hasta las cuatro de la madrugada del 19 permanecieron los militantes en los sindicatos, en la Generalidad y en todos los centros y ayuntamientos de los pueblos y poblaciones de Cataluña. Llegaban noticias confusas de toda España. Que si en Zaragoza se ha sublevado Cabanellas, que si en Sevilla Queipo de Llano y en Canarias el general Franco. Que si se espera el golpe en Barcelona para esta noche. Abad de Santillán, García Oliver, Ascaso, Durruti y Assens, los dos últimos en representación del Comité Regional y de la Federación Local, habían estado en Gobernación y en la Generalidad, exigiendo de Companys la entrega de armas, indispensables para organizar la defensa en el centro de la capital y en las barriadas. Se las negaron hasta el último momento y los primeros combates tuvieron que sostenerse dando el pecho desnudo a los fusiles y a los cañones. Y ya comenzada la lucha, sólo nos dieron un centenar de pistolas. El pueblo tuvo que armarse, conquistando las armas a las tropas sublevadas. Sigue leyendo

Willy Brandt, el POUM y la Guerra civil española

Juan GARCIA DURÁN

Willy Brandt

Willy Brandt

La estancia de Willy Brandt en España, entre febrero y junio de 1937, dio mucho que hablar –sobre todo a sus enemigos– sin que, en realidad, su presencia tuviera una destacada significación. La acusación que con más frecuencia se le hizo fue la de «protrotskista», como puede verse, por sólo dar un ejemplo, en La Llibertat (edición alemana) n.º 11, enero 1938. Aquí se le acusa, entre otras cosas, de haber preparado, ideológicamente, el levantamiento de mayo del 37 en Barcelona, y ser un fiel abogado de la política del POUM. Lo que no ha impedido que también se le acusara de agente de la Komintern.

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El asedio de Madrid y la Junta de Defensa (1936-1937)

Lorenzo ÍÑIGO

Madrid resiste al fascismo

Madrid resiste al fascismo

El 4 de noviembre de 1936 se reorganizó el Gobierno presidido por Largo  Caballero, con la incorporación de cuatro ministros de la CNT. Dos días después, el Gobierno decidió abandonar Madrid, cuando los ejércitos fascistas llegaban a la Casa de Campo y a las orillas del río Manzanares. La gravedad de la situación obligó al Gobierno a salir de la capital de España, pero no quiso hacerlo sin comprometer en ello a la entonces poderosa Confederación Nacional del Trabajo.

El día 6 se trasladó el Gobierno a Valencia dejando Largo Caballero una carta al General Pozas, Jefe del Ejército del Centro, para el General Miaja, Jefe de la Primera División Orgánica y Comandante de la Plaza de Madrid. Aquella misma noche, el General Miaja convocó a una reunión urgente en su puesto de mando a todos los partidos y organizaciones antifascistas. Iniciada la reunión, Miaja dio lectura a la siguiente carta:

El Gobierno ha resuelto, para poder continuar cumpliendo su primordial cometido de defensa de la causa republicana, trasladarse fuera de Madrid, y encarga a V.E. de la defensa de la Capital a toda costa.

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El Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña

Juan GARCÍA OLIVER

Juan García Oliver

Juan García Oliver

El jefe de los Mossos d’Esquadra nos salió al encuentro en la puerta principal de la Generalidad. Íbamos armados hasta los dientes: fusiles, ametralladoras y pistolas. Descamisados y sucios de polvo y de humo.

—Somos los representantes de la CNT y de la FAI que Companys ha llamado —le dijimos al jefe—. Y esos que nos acompañan son nuestra escolta.

Nos saludó afectuosamente el jefe de los mossos y nos sirvió de guía hacia el Patio de los Naranjos. Había confusión y desorden en el viejo palacio de la Generalidad. Pero en la cara de todos aquellos viejos y jóvenes catalanes, mossos, guardias, policías, jóvenes de la Esquerra y de Estat Català resplandecía el gozo de una gloria soñada durante siglos y no vivida hasta aquel mismo día en que unos hombres de la CNT y de la FAl, erguidos y produciendo un impresionante ruido de armas, fueran llevados a la presencia del Presidente. Cataluña, siempre vejada y oprimida por el Poder central, siempre vencida por la casta militarista de España, en un gesto jamás igualado, acababa de vencer al monstruo militar fascista, ¡y de qué manera tan sencilla! En treinta horas de lucha, encarnizada, dura, los hombres de la CNT y de la FAI, que en sus maneras de combatir tanto nos recuerdan a los almogávares, fueron los que más se distinguieron en la sangrienta y victoriosa lucha por la libertad. Por eso eran recibidos sus delegados con cariño y afecto, con todos los honores, hasta el de ser recibidos llevando toda clase de armas, que si en manos de los anarquistas siempre se creyó erróneamente que eran homicidas entonces se comprendía bien que eran los instrumentos forjadores de la libertad.

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Los hechos del Mayo de 1937

Joan BERNAT

Los sucesos de Mayo de 1937 forman parte de ese capítulo de hechos que no pueden, alegremente, pasarse por alto. Aunque algunos crean que escarbar en el pasado es imposibilitar el avance hacia la unidad de las fuerzas de izquierda, yo pienso que es precisamente en ese pasado donde podemos encontrar las enseñanzas para no repetir viejos errores y edificar una unidad que verdaderamente sirva para la liberación de la clase trabajadora.

Barricadas en las calles de Barcelona

Barricadas en las calles de Barcelona

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La mujer en la Revolución española

Antonina RODRIGO

14 MilicianaExtremenaLa lucha de la mujer obrera ha sido soterrada y pertinaz, aún en los tiempos más reaccionarios. Es obvio que antes, siempre, hubo otras luchadoras obreristas que, al secundar a sus maridos, padres o hermanos en las luchas sociales, cumplieron un papel relevante en la evolución progresista del mundo. En la España de 1909, en el plano colectivo, esa lucha la asumieron las mujeres de extracción libertaria. A menudo, como consecuencia de ser sus compañeros militantes de una organización sindical con un talante inconfundiblemente revolucionario, como era la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Así, en el verano de 1909, cuando estalla la Semana Trágica en Barcelona, las mujeres que vemos en las barricadas, en la información gráfica de la época, son obreras, que en sus respectivos lugares de trabajo, sobre todo las del sector textil, llevaron la voz cantante. Desde 1901, participaban ya masivamente en huelgas y luchas reivindicativas, en oposición a las arbitrariedades e injusticias de las que eran las víctimas a causa de su sexo; unas veces por parte de los patronos y otras por los gerentes o encargados de la fábrica. La mujer obrera de la primera y segunda década de este siglo, soportará una situación laboral infrahumana con salarios de un 55 y un 60% por debajo del de los hombres, por el mismo tiempo de trabajo, con jornadas laborales de once a catorce horas y hasta de quince en el trabajo domiciliario. Sin olvidar que estas mujeres eran amas de casa y, al llegar a sus hogares, les aguardaba la problemática doméstica. En el período 1910-1914 participaron unas 60.000 obreras en huelgas y manifestaciones. Es de ley mencionar a sus militantes más destacadas: Libertad Ródenas, las hermanas Dulcet, María Sans, Francesca Rivera, María Costa, María Prat… Eran las continuadoras de la dinámica y mítica Teresa Claramunt. «Su militancia activa en el anarquismo hará que su vida sea una sucesión constante de detenciones, condenas, destierros interiores y exteriores», escribirá a su muerte, en 1931, la no menos mítica Soledad Gustavo. Sigue leyendo

El POUM en la guerra civil española

Víctor ALBA

Cartel del POUM

Cartel del POUM

Nadie sabe lo que hubiera sido del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) sin la guerra civil. Tal vez habría llegado a ser un partido considerable; tal vez se hubiese quedado en un partido minoritario. Fue la guerra civil y la persecución de que le hicieron objeto los comunistas lo que dio al POUM un lugar en la historia de la guerra y del movimiento obrero español y mundial.

Creo que hay que poner en el haber del POUM tres cosas. Una fue el haber denunciado los crímenes de Stalin –en especial los procesos de Moscú–, cuando muchos, que estaban enterados, callaban chantajeados por el cliché de «no hacer el juego a Hitler». Otra fue, como la CNT y unos pocos socialistas, haber defendido la posición de que la guerra sólo podía ganarse si se continuaba la revolución iniciada espontáneamente en julio de 1936. Finalmente, el haber institucionalizado una serie de hechos consumados, creando así una nueva legalidad revolucionaria (fue, en efecto, cuando Andreu Nin era Consejero de Justicia de la Generalitat que se legalizó la mayoría de edad a los 18 años, el aborto, el matrimonio y la separación en el frente, los tribunales populares, y que se extendieron las colectivizaciones a todas las empresas de más de 100 obreros y se establecieron comités obreros de control en las demás, esto último, evidentemente en colaboración con los consejeros de la CNT). Sigue leyendo

Tres días de julio

Francisco CARRASQUER

Miliciana2He aquí mi testimonio, brevemente revivido, de aquel momento, el más importante de toda nuestra historia social. Madrugada del 19 de julio de 1936. En el Ateneo Libertario de Las Corts, Barcelona… Hombres y mujeres concentrados prestos a salir a enfrentarse con el ejército español que sabíamos se había echado a la calle, ¡por fin!, porque ya llevábamos una semana (desde el atentado contra José Calvo Sotelo el 13 último) en estado de alerta, torturándonos por las noches para hacer guardia en la azotea del edificio en que tenía su sede el Ateneo. Hacíamos nuestra imaginaria (¡qué enigmática palabra!) con un capazo de bombas de confección casera a los pies y una pistola en la sobaquera, o una escopeta a lo mejor entre las piernas. Sigue leyendo

EL SIEP (Servicio de Inteligencia Especial Periférico o Servicio de Espionaje Republicano durante la guerra civil)

Ramón RUFAT

Francisco Ponzán Vidal

Francisco Ponzán Vidal

Dice García Durán que la Biblioteca Nacional de Madrid tiene cerca de 18.000 estudios entre libros y trabajos, sobre la guerra civil española. ¿Queda algo por decir o por estudiar?

Por aquello de que la cabra siempre tira al monte y por tener sobre mis espaldas el testimonio de una sentencia que me condenó en su día a la pena de muerte por espionaje al servicio de los vencidos, he querido ver qué se dice en esa multitud de libros, tesis y folletos sobre el servicio de espionaje en especial; y me he encontrado con una pobreza tal, casi nulidad, que me ha dado la impresión de que no hubo agentes de información o de que hicieron la guerra tan clandestinamente, que la comenzaron entre sombras, a la chita callando, y la terminaron esfumándose en el misterio para perderse en el olvido de la Historia.

En la Biblioteca Universitaria de París X (Nanterre) que es, haciendo honor a su fama, la mejor y más completa en Francia en lo relativo a la guerra civil española con unos 8.000 volúmenes, hay solamente dos libros que hacen referencia a los servicios de espionaje. Uno es del historiador y periodista español Pastor Petit, con el título Los dossiers secretos de la guerra civil (Edit. Argos, Barcelona, 1978), y el otro es de Armando Paz: Los servicios de espionaje en la guerra civil de España 36-39» (Edit. San Martín, Madrid, 1976). Sigue leyendo

Guerrilleros: Agustín Remiro Manero

Antonio TÉLLEZ

Agustín Remiro Manero

Agustín Remiro Manero

Agustín Remiro Manero fue detenido en Portugal el 23 de enero de 1941, donde había llegado la víspera, procedente de Francia, después de cruzar España clandestinamente, portador de documentos secretos destinados a la Embajada británica de Lisboa.

Después de ser duramente interrogado por la Policía Internacional de Defensa del Estado, la tristemente célebre PIDE, el día 26 fue conducido esposado a la frontera y entregado, en Valencia de Alcántara (Cáceres), a las autoridades franquistas.

Un consejo de guerra celebrado en Madrid, el 27 de abril de 1942 lo condenó a la pena de muerte.

En una carta escrita en la cárcel poco antes del proceso, Remiro decía: Si me condenan pienso jugármela antes de llegar al piquete. Un abrazo fuerte.

Remiro era hombre de palabra. El 21 de junio de 1942, cuando se celebraba la misa, intentó una fuga desesperada de la cárcel madrileña de Porlier. Descubierto cuando acababa de pisar la calle, fue perseguido y tiroteado por una patrulla. Herido, se refugió en una casa no muy lejana del establecimiento penitenciario y, cuando iba a ser capturado por sus perseguidores, se arrojó a la calle por una ventana del cuarto piso. Remiro no murió por efecto del golpe, pero un oficial se acercó a él y le descerrajó un tiro en la cabeza. Así terminó su vida de infatigable luchador cuando todavía no había cumplido 38 años. Sigue leyendo

Razones y sinrazones de la participación libertaria en el Gobierno de la República

José PEIRATS

Ministros anarquistas

Ministros anarquistas

He escrito mucho sobre la revolución española del 19 de julio, siempre en tercera persona. Permítaseme que lo haga ahora en primera. Estoy en el confín de una barriada obrera barcelonesa donde hemos pasado la noche arma al brazo. ¿Arma al brazo? Unas pistolas del 9 corto y algún que otro winchester oxidado recuperado a los escamots que el 6 de octubre de 1934 habían hecho ademán de levantarse contra el gobierno del «bienio negro». Ahora, se han levantado los militares. Los del cuartel de Infantería del Bruch han descendido hacia el centro de Barcelona por Pedralbes-Diagonal. Nosotros les esperábamos en Collblanc-Sants. Los de Caballería, de la calle de Tarragona, y los de Zapadores, de la Bordeta, han ocupado la plaza de España y, desde allí, han tirado con mortero sobre un grupo de curiosos. He visto en el cruce de Riego pedazos de carne pegada en las fachadas y colgajos de intestinos en los cables eléctricos. Sigue leyendo

El Movimiento Libertario en la lucha contra el Franquismo

Antonio TÉLLEZ

David Antona Domínguez

David Antona Domínguez

La historia del antifranquismo en los años inmediatamente posteriores a la guerra civil, si se escribe algún día, deberá denominarse, más bien, historia de la represión franquista, sin tener en cuenta la tan explotada tragicomedia de la «lucha contra el comunismo y contra el bandidaje», que sirvió de justificación a una política gubernamental firmemente orientada hacia la exterminación de toda la oposición.

Si se considera que al terminar la guerra civil 500.000 personas se encontraban en las cárceles y en los campos de concentración, entre ellas unas 40.000 mujeres, y más de 400.000 españoles se habían exiliado, es, pues, a través de las medidas represivas del régimen contra sus adversarios como podrá obtenerse una visión panorámica real de la lucha contra la dictadura.

Sin embargo, para que tal trabajo pueda realizarse, será necesario que los investigadores puedan tener acceso a todos los archivos –o lo que quede de ellos–, tanto policiales como militares o de la Guardia Civil, a toda la documentación sepultada en los servicios gubernamentales, para completar la información dispersa entre particulares que, sin ser desdeñable, sólo representa una ínfima parte de una memoria histórica que todo el mundo tiene derecho a conocer, tanto si gusta como si no. Sigue leyendo