Archivo del Autor: Polémica

Acerca de Polémica

El primer número de la revista Polémica se publicó en 1980 en Barcelona. Polémica se define como libertaria, desde una posición abierta y sin reconocer verdades absolutas ni doctrinas oficiales. Entendiendo lo libertario más como búsqueda de respuestas que como afirmación de principios, procurado siempre compaginar la firmeza en las convicciones propias con el respeto a las ideas de los demás. Esto nos ha permitido contar con un amplio y variado abanico de colaboradores. Polémica procura siempre ser rigurosa, sin sacrificar la objetividad a la propaganda fácil, ni el análisis a la comodidad del tópico consabido. Polémica siempre ha estado estrechamente comprometida con la realidad político social y con las luchas por la libertad y por una sociedad justa y solidaria.

Sobre Francisco Largo Caballero

Horacio MARTÍNEZ PRIETO

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Francisco Largo Caballero

Francisco Largo Caballero, (a) Don Paco, se describe a sí mismo en sus memorias, y yo digo lo que de él conozco: por antecedentes orales y escritos, primero, y por trato directo, después. Siendo yo muy joven, en los medios anarquistas se juzgaba a Caballero como uno de los socialistas que más inquina nos profesaba; y entre los socialistas pasaba por el «duro» del Partido. «Don Paco ha sido siempre hostigado por los intelectuales y biencriados del Partido, a causa de su mediocre cultura y de su mal carácter; pero, a la hora de las bofetadas, todos recurrían a él y le adulaban, como hombre indispensable por su tendencia a la acción». Así nos hablaba de «Don Paco» el que le sustituyó en la secretaría de la UGT, Rodríguez Vega. Efectivamente, fue el más caracterizado de los componentes del Comité de Huelga en la intentona frustrada de 1917, como lo fue en el Comité Revolucionario de 1934; esto, en lo concerniente a lo de las «bofetadas». Del personalismo bastante miope de «Don Paco» fue reflejo su participación en el Consejo de Estado del general Primo de Rivera. De su insinuación nacieron los Comités Paritarios de patronos y obreros, creados con la finalidad de evitar conflictos sociales a la Dictadura y, a la larga, por determinación de la costumbre, acabar con las huelgas y, por consiguiente, con la CNT y con otros, más o menos extremistas. El sistema lo reconstituyó, aún más comprimente, durante la República, con el nombre de Jurados Mixtos; y en esta etapa, como ministro de Trabajo, produjo la Ley de Términos Municipales (ridícula exaltación de caciquías sindicalistas en los pueblos agrícolas), la Ley de Vagos y Maleantes y la Ley de Asociaciones: verdaderos artilugios legales para liquidar a la CNT. Sigue leyendo

Kropotkin y la Internacional

Max NETTLAU

De 1872 a 1900

La personalidad y la obra de Piotr Kropotkin permanecen desconocidas en parte o conocidas desigualmente. A pesar de sus Memorias, hay hechos en la dilatada vida militante de Kropotkin que siguen en la penumbra de la vida privada.

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«El cuarto estado». Cuadro de Giuseppe Pellizza

La parte poco conocida de la vida de Kropotkin puede ponerse en claro con ayuda de sus cartas, numerosas por cierto, aunque dispersas y difíciles de hallar; también sirven al efecto las distintas publicaciones relativas al pensador, sus artículos que figuran en colecciones de periódicos, en francés, inglés y ruso principalmente, pero solo están en dos o tres bibliotecas del mundo, sin que se haya hecho hasta hoy un estudio detenido y sistemático del cúmulo documental. Sigue leyendo

La muerte de Kropotkin

El texto sobre la muerte y entierro de Kropotkin procede, en lo esencial, del libro de George Woodcock y Ivan Avakumovic: Pierre Kropotkine, le prince anarchista. (Calmann-Lévy, París, 1953) y elementos extraídos de Memories d’un revolutionnaire, de Victor Serge (Ed. du Seuil, París, 1951); Living my life, de Emma Goldman (Knopf, Nueva York, 1934); de Emma Goldman: una mujer en la tormenta del siglo, de José Peirats (Campo Abierto Ediciones, Madrid, 1978 y Ed. Laia, Barcelona, 1983); Moscou sous Lenine, de Alfred Rosmer (Ed. Pierre-Horay, París, 1953).


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Manifestación de duelo

A principios de 1921 la inquietud de Lenin ante el renacimiento de las tendencias sindicalistas entre los obreros e intelectuales le indujo a tomar nuevas medidas represivas. Las obras de Fernand Pelloutier, y textos de Mijail Bakunin y de Kropotkin fueron puestos en el índice. Sigue leyendo

Cuando Ángel Pestaña visitó a Kropotkin

Ángel PESTAÑA

Además de los cenetistas que acudieron a la Rusia soviética cumpliendo misiones organizativas, otros libertarios españoles fueron a Rusia por su cuenta, entre ellos Pere Foix, Bruno Lladó y León Xifort. Otros dos, Vicente Pérez Combina y Martín Gudell escribieron sendos libros relatando su estancia en el país del socialismo real. Pero el testimonio más leído y que más influyó en el movimiento libertario fue, sin duda, el del primer delegado de la CNT.

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Ángel Pestaña

En efecto, Ángel Pestaña no se limitó a cumplir su tarea como delegado al Congreso de la III Internacional. Se preocupó por conocer la realidad social del país y, posteriormente, dando muestras de sus buenas dotes de observador, escribió los excelentes libros: Setenta días en Rusia, lo que yo vi, y Setenta días en Rusia, lo que yo pienso. En el primero se incluye la narración de su visita a la casa de Kropotkin, y de la que se llevó un imborrable recuerdo, que a continuación reproducimos. El propósito de visitar al príncipe anarquista intentó llevarlo a cabo nada más pisar tierra rusa. El mismo Pestaña nos dice: «Una de las personas con quien primero me puse en comunicación fue con Sacha Kropotkin, la hija de Piotr, a la que indiqué la satisfacción que tendría en poder entrevistarme con su padre». El libro de Pestaña está dedicado a Sacha, cuya personalidad le impresionó profundamente. Sigue leyendo

Ocaso de la sociología de progreso

Joan BERNAT

La reciente lectura de dos libros, productos de una escuela crítica sociológica impregnada de rebelión contra el orden oficialista, y la relectura de Durkheim, el venerable ancestro, junto con Spencer, de la sociología europea, guiarán estas reflexiones. El tiempo de las tribus, de Michel Maffessoli, uno, y Herejía y Rebelión, de Jean Duvignaud (septiembre de 1990), el otro. Ambos editados por Icaria, Barcelona. Este último libro, el de Jean Duvignaud, profesor en la Universidad de París VII, merecerá hoy mayor atención. Si bien los estudios, cada uno atacando problemas sociológicos de nuestro tiempo desde ángulos diferentes, no llegan a conclusiones presumiblemente constructivas, sí se trasluce en ambos la misma corrosión e impertinencia, el mismo ímpetu dilacerante contra lo estatuido convencional y preceptual.

Michel Maffessoli

Michel Maffessoli

Digo que no llegan a conclusiones prácticas porque toda la crítica queda como suspendida en el aire, ingrávida; el lector no puede discernir ninguna elaboración tendente a propiciar cambio, o cambios. Si las sociedades cambian, si los regímenes políticos y sociales renuevan sus presupuestos, sus moldes, modelos o esquemas, en la compleja urdimbre que se teje por las naciones desarrollistas y democráticas (de democracias solo formales, quizás, con sus pecados y desvergüenzas, con sus virtudes también), se deberá a algo. Digo yo. No creo que las fuerzas políticas expresadas en el seno de típicas organizaciones con proyectos conceptuales sean tan inoperantes, o tan inútiles, a tenor de lo que se desprende de dos lecturas distintas. O entonces tendríamos que extendernos sobre el concepto sociología, faena ímproba para mis menguados títulos e incluso para muchos sesudos varones de la pedagogía oficial. Así, pues, osadamente, me he dicho si no podría yo poner mis conclusiones donde creo que no las hay, o no acierto a ver; mis preocupaciones, que también las tengo; mi crítica, que de la misma forma que nuestros autores considero necesaria; mi fe (aunque parezca irrisorio) en la sociología de progreso, para emplear el término de Salvador Giner. Sigue leyendo

Henk Eikeboom. Más libertario que poeta

Francisco Carrasquer

Si es verdad que solo puede hacerse poesía verdadera en plena libertad, no siempre la libertad genera poesía. Porque al contexto propicio para la creación poética que es la libertad, le hace falta ineludible el texto. Y para que este texto sea poético, tiene que haberlo escrito un poeta, rara avis.

Hoy, a nuestro rincón de «Poesía de la Libertad» traemos a un luchador anarquista holandés llamado Henk Eikeboom, que nació en 1898 y murió en un campo de concentración alemán, a golpes de terror y sevicia vesánica, a los 47 años. En la editorial holandesa In the Knipscheer (la misma en que se publicó en su día –1980– la antología bilingüe de mi poesía, da la casualidad), se publicó en 1986 una biografía de nuestro poeta, cuya vida fue tan cautivante como ejemplar. No conozco a su autor, un tal Pszisco Jacobs.

PROVO

El movimiento PROVO

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JACINTO TORYHO: un periodista de raza

toryho1Jacinto Toryho (Villanueva del Campo​ 1902​ o 1911 – Buenos Aires, 5 de mayo​ de 1989)​. Miembro de la CNT y la FAI, fue periodista y escritor.

Colaboró en su juventud con publicaciones como El Adelanto, El Norte de Castilla, La Gaceta Regional o El Heraldo de Zamora. Durante la Segunda República participó en la fundación de las Juventudes Libertarias. Fue director de Solidaridad Obrera entre noviembre de 1936 y mayo de 1938. También colaboró en Tiempos Nuevos.​ Tras la guerra civil acabó exiliado en Buenos Aires, donde siguió trabajando como periodista.​

Fue autor de obras como La Independencia de España: tres etapas de nuestra historia (1938),​ Memorias de la Guerra Civil Española: No éramos tan malos (1975)​ o Del triunfo a la derrota. Las interioridades de la guerra civil en el campo republicano, revividas por un periodista (1978),​ entre otras.


Si no hubiese tantos y tan dolorosos alegatos contra la barbarie desatada por el alzamiento faccioso en el verano de 1936, con la épica lucha de un ejército de campesinos y obreros defendiéndose de la acción coaligada de las fuerzas del fascismo internacional, y la secuela de crímenes y sometimientos ejercidos contra las famílias –padres, hijos, parientes, incluso vecinos– de los luchadores forzados a buscar refugio en otros países, la amarga y prolongada etapa del exilio, con el desgarramiento de profundas y nobles relaciones de amistad, o de más íntimos y afectivos vínculos, sería argumento más que sobrado para maldecir eternamente a los inductores y mantenedores de tan brutal ensañamiento. Sigue leyendo

40 años sin justicia para Agustín Rueda

Charo Arroyo. Coordinadora de la Comisión de Memoria Libertaria de CGT

Agustín Rueda

Han pasado 40 años. Pero parece que, en el día a día de esta sociedad amnésica, pasó en el medievo. Las torturas mortales que se realizaban habitualmente en las cárceles españolas por parte de los funcionarios públicos durante los años de la dictadura (torturas que aún hoy no han desaparecido), se siguen tratando como las historias de cuatro radicales que se inventan o manipulan la realidad.

Agustín Rueda, una noche del 13 al 14 de marzo perdió su batalla individual con la vida, pero no la batalla colectiva de sus ideales. Las lesiones producidas por las horas de maltrato en una celda de la cárcel de Carabanchel acabaron con la resistencia de quien llevaba años de lucha por no doblar las rodillas ante la injusticia y el capitalismo.

Activista del movimiento libertario desde su Cataluña natal, acabó sus días en la mítica cárcel funeraria de Carabanchel de Madrid. ¿Cuántas personas perdieron su vida entre esas cuatro paredes represoras? Es tal la vileza de ese recuerdo que, en el intento de borrar todo aquello que recuerda al negro capítulo de la historia de la España “no democrática”, se ha demolido y se quiere hacer caer en el olvido y en la desmemoria lo que sucedió allí. Sigue leyendo

Mariano Gavín, el guerrillero que murió de una vez

Felipe ALÁIZ

Mariano Gavín Suñén, apodado El Cucaracha (Alcubierre, Huesca, 1838 – Lanaja, Huesca, 28 de febrero de 1875) fue el bandolero aragonés más famoso. Actuó en los Monegros durante la segunda mitad del siglo XIX. 

cucaracha-westernHay héroes populares que lucharon denodadamente por la libertad; que se sublevaron, admirables insurrectos sociales contra la mansedumbre de sus semejantes, encarándose contra la autoridad y contra la rapacidad de Camacho el Rico; que no trataron de ejercer dominio alguno, y fueron ejemplo de dignidad y desinterés. Sigue leyendo

Félix Martí Ibáñez. Pensar alto, sentir hondo y hablar claro

Manuel SALAS

Félix Martí

Félix Martí

En estos momentos en que se vienen produciendo acontecimientos que marcan una profunda revisión del pasado y una deseable recuperación de la auténtica dimensión política, humana y cultural de los hombres y mujeres que pueblan este mundo que todos deberíamos esforzarnos en hacerlo libre, justo y habitable, parecería útil y oportuno, sin caer en mostrencas adhesiones ni untuosos panegíricos, referirnos a personas singulares que, desde diversos orígenes étnicos o sociales, pero con una común voluntad y esfuerzo, dedicaron su voluntad y su saber a conquistar derechos, defender libertades, educar y ayudar a los desposeídos y fomentar entre sus coetáneos legítimas aspiraciones de fraterna convivencia que, entonces y ahora, siguen siendo consideradas como utópicas ensoñaciones de idílicos mundos, tan solo hechos realidad tangible para algunos privilegiados del poder, mientras la miseria, la explotación y el abandono continúan aniquilando cientos de miles de seres condenados a malvivir sin esperanza o utilizados como pretexto de una hipócrita caridad. Sigue leyendo

Grecia: el triunfo de la dignidad sobre el miedo

Álvaro MILLÁN

Mucha gente está convencida de que la sumisión facilita una vida cómoda, de que sacrificando la dignidad se puede alcanzar el bienestar y de que es mejor renunciar a decir lo que se piensa, a protestar por lo que no nos gusta y a luchar por aquello a lo que tenemos derecho. Pero no es cierto, quien agacha la cabeza nunca encuentra compasión, encuentra un yugo que cae sobre su cuello y del que le será muy difícil librarse. La sumisión no es la consecuencia de la opresión, es su fundamento. No somos sumisos porque nos oprimen, nos oprimen porque somos sumisos.

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Grecia contra la Troika

Álvaro MILLÁN

Si hay algo más desagradable que ver a un Goliat machacando impunemente a un David, es ver a un espectador miserable jaleando cada golpe que el Goliat asesta a su rival, y disfrutando con cada herida, lesión y destrozo que el David va acumulando en su cuerpo como precio por enfrentarse a alguien mucho más poderoso.

1. 6.Este papel de espectador canalla lo han asumido, al parecer con entusiasmo, un buen número de periodistas lameculos, que aplauden cada golpe que la Troika atiza al pueblo griego y piden más y más dureza, empeñados en borrar de la imaginación de las gentes la idea de que la dignidad y la rebeldía ante los poderosos es algo más que una burda quimera, tan descabellada como pretender que los pueblos puedan decidir su futuro en un referéndum.

Humillar a Grecia es el primer paso de la Troika para someter a todos los pueblos de Europa

Álvaro MILLÁN

El pasado viernes se acabó de apalabrar el acuerdo final entre la Troika y el Gobierno griego. Todo parecía definitivamente encauzado en un compromiso que ambas partes podían asumir y que contaba con el beneplácito los mercados, como demostró la fuerte y generalizada subida de _fotonoticia20150209102748644_bda76859las bolsas. Pero cuando todo parecía indicar que habíamos pasado página a estas interminables negociaciones, llegó Christine Lagarde (FMI) y acabó con el acuerdo de un plumazo. Lagarde es ese ejemplo de humanidad liberal que piensa que la gente vive demasiado y que eso no es bueno para la economía global. Evidentemente, cuando dice «gente» quiere decir «gente pobre», porque los ricos pueden permitirse vivir el tiempo que quieran sin generar ningún problema a la economía global. Para Lagarde el problema son esos pobres que, después de hacer todo lo que pueden y saben hacer –es decir trabajar y pagar impuestos durante casi toda su vida–, en lugar de marcharse al otro mundo con la satisfacción del deber cumplido, se creen con derecho a una vejez digna a cuenta de lo que han trabajado y pagado. ¿Y por qué la economía global tiene que soportar que la gente empeñada en vivir entorpezca su normal desarrollo? Desde luego Lagarde no está dispuesta a consentirlo y tiene la solución: que el Estado reduzca las pensiones de los jubilados para reducir su esperanza de vida, con lo que no solo se ahorrará el dinero de sus pensiones, sino el de su asistencia sanitaria y demás cuidados destinados a la vejez. A lo que hay que añadir el beneficio para los propios jubilados que se ahorran así de un montón de años de miseria y postración. En definitiva, menos sufrimientos para los ancianos pobres y más dinero disponible para pagar los intereses de la deuda. Sigue leyendo

Ha muerto JESÚS LIZANO

maxresdefaultLa gente desaparece cuando muere. La voz, la risa, el calor de su aliento, la carne y finalmente los huesos. Todo recuerdo vivo de ella termina. Es algo terrible y natural al mismo tiempo. Sin embargo, hay individuos que se salvan de esa aniquilación, pues siguen existiendo en los libros que escribieron. Podemos volver a descubrirlos. Su humor, el tono de su voz, su estado de ánimo. A través de la palabra escrita pueden enojarte o alegrarte. Pueden consolarte, pueden desconcertarte, pueden cambiarte. Y todo eso pese a estar muertos. Como moscas en ámbar, como cadáveres congelados en el hielo, eso que según las leyes de la naturaleza debería desaparecer se conserva por el milagro de la tinta sobre el papel. Es una suerte de magia.

Como quien cuida de las tumbas de los muertos, yo cuido de los libros. Los limpio, les hago pequeños arreglos, los mantengo en buen estado. Y cada día abro uno o dos tomos, leo unas líneas o páginas, permito que las voces de los muertos olvidados resuenen en mi cabeza. ¿Nota un escritor fallecido que alguien está leyendo su libro? ¿Aparece un destello de luz en su oscuridad? ¿Se estremece su espíritu con la caricia ligera de otra mente leyendo su mente? Eso espero. Pues estando muertos deben de sentirse muy solos.

Diane Setterfield Sigue leyendo

Poetas malditos: Waskowsky y T’hooft

Francisco CARRASQUER

Hoy nos salimos del tiesto con dos poetas que bien pudiéramos calificar de malditos: uno neerlandés y otro belga, para que luego digan que son los dos países más burgueses de Europa (y, por lo tanto, del mundo). Pues no, aunque sólo sea para llevarles la contraria a los catalogadores de países. Además queremos tratar ya ese, más que espinoso, doloroso tema de los poetas malditos que desde tanto tiempo viene atosigándome.

Jotie T'Hooft

Jotie T’Hooft

Riekus WASKOWSKY

Riekus WASKOWSKY

El término nos trae a las mientes, sin falta, a Paul Verlaine, que por algo es el autor de la colección de glosas de seis poetas malditos (él mismo entre ellos) titulado precisamente «Poetes Maudits» (1884). Casos típicos de poetas malditos en la literatura universal son François Villon, Oscar Wilde, Edgar Allan Poe, Paul Verlaine, Dylan Thomas, Jean Genet… Y las asociaciones no menos inseparables a la expresión de poetes maudits, suelen ser: el ajenjo, la pederastia, la tendencia al suicidio y una vida entre la crápula y la bohemia. Pero la moda del poeta maldito ha pasado hace tiempo. Se situó entre el Romanticismo (años treinta del siglo XIX) hasta el simbolismo y modernismo (a caballo entre el XIX y el XX). Lo que no quiere decir que no haya seguido habiendo otros poetas, y no pocos, no menos merecedores de ese titulo y por parecidas razones. Lo que pasa es que la gente ya no se escandaliza por esas cosas. Aunque tal vez distinga al poeta maldito decimonónico del novecentista por la «materia prima», ya que si para aquéllos hablábamos de absenta, pederastia, proclividad suicida en plena crápula y bohemia, a los de nuestro siglo los podemos caracterizar por dos únicas adicciones: el alcohol y la droga dura, y a unos y a otros en no caer ya en exhibicionismos y en llevar una vida retirada, emborrachándose los unos a solas, o poco menos, y drogándose los otros en su vergonzante rincón sórdido.

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Sobre el relativismo moral. Sociologismo y conformismo

Ángel J. CAPPELLETTI

Angel J. Cappelletti

Angel J. Cappelletti

El sociologismo es la modalidad del relativismo moral que más adeptos ha encontrado entre filósofos y científicos sociales en el siglo XX. En realidad, se inicia en el siglo XIX y puede decirse que el fundador de la sociología es también el fundador del sociologismo. Augusto Comte proporciona, por lo menos, los fundamentos para una interpretación de la moral que no hace depender el valor y la norma de una realidad divina y trascendente, de una Idea subsistente o de una ley universal de la conciencia ni tampoco de una apreciación del sujeto individual, movido por el placer o por el interés, sino de un juicio del sujeto colectivo. Entre los positivistas posteriores a Comte, John Stuart Mill escribió:

«La única prueba capaz de demostrar que un objeto es visible, es que la gente actualmente lo vea. La única prueba de que un sonido sea audible es que la gente lo oiga: y así con los otros aspectos de nuestra experiencia. De igual modo, entiendo que la única evidencia que hace que algo sea deseable es que la gente actualmente lo desee» (Utilitarianism, ch. 4).

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LOLA ITURBE. Una vida militante

Antonina RODRIGO

Se cumple este año el 25 aniversario de la muerte de Lola Iturbe. Este artículo se publicó con motivo de su fallecimiento.

Lola Iturbe

Lola Iturbe

Conocí a Lola Iturbe en París, en el invierno de 1974. Acababa de aparecer su libro La mujer en la lucha social (La Guerra Civil de España). Era una mujer pequeña de estatura, con un talante humano cálido, atrayente, generoso, que le asomaba por unos ojos enormes, que conservaban toda la belleza de sus años jóvenes. Era una persona a la que no había más remedio que querer de inmediato. A mi regreso empezamos a escribirnos, y su casa fue ya visita obligada y entrañable. Lola era una mujer que nunca defraudaba, que enriquecía la amistad en su proverbial sencillez. Su memoria forzaba la admiración y su lucidez y exactitud en el dato asombraba. Lucidez que la ha alumbrado hasta los últimos días de su vida. Como tantas mujeres libertarias, ella quitaba importancia a la labor y entrega de toda una vida de militante activa. Me costó años convencerla de que debíamos grabar sus recuerdos de luchadora, sus vivencias de compañera de toda la vida de Juanel, con el que compartió exilios; la cárcel desde el locutorio, del otro lado de las rejas, como inapreciable sostén del compañero preso, trabajando para ayudar la escasa alimentación del compañero preso o escondido. Sin soltar las riendas del hogar, velando por la educación de los hijos, la militancia y la solidaridad en las filas de la CNT. Sigue leyendo

La explotación infantil. Entre la demagogia y el cinismo

Antonio TÉLLEZ

La explotación, o esclavitud, del niño en el mundo del trabajo aparece esporádicamente a la luz pública, casi siempre coincidiendo con actos internacionales que, aparentemente, pretenden aportar soluciones al problema.

trabajo_infantil_puebla_002Según estimaciones oficiales, muy diferentes pero todas por debajo de la realidad, entre 55 y 150 millones de niños menores de 14 años forman parte de la población activa mundial, y, naturalmente, son los más explotados, pues para ellos no existe legislación laboral. Esto significa, ni más ni menos, que en cada país de nuestro planeta la esclavitud infantil está muy bien organizada por los explotadores, pues nadie más podría hacerlo. Sigue leyendo

El sindicalismo mexicano. Orígenes, apogeo y decadencia

Víctor GARCÍA

La solera sindicalista en México se remonta a mediados del siglo XIX y ya en 1853 existe en la capital una Sociedad de Auxilios Mutuos, cuatro años antes de la célebre Constitución de Juárez. Fue también a mediados del siglo XIX que Ignacio Ramírez, El Nigromante, afirmaba que «El grande, el verdadero problema social, es emancipar a los jornaleros de los capitalistas. Esta operación exigida por la justicia asegurará al jornalero no solamente el salario que conviene a su subsistencia, sino un derecho a dividir proporcionalmente las ganancias con el empresario… En vano proclamaréis la soberanía del pueblo mientras privéis a cada jornalero del fruto de su trabajo».

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