Archivo del Autor: Polémica

Acerca de Polémica

El primer número de la revista Polémica se publicó en 1980 en Barcelona. Polémica se define como libertaria, desde una posición abierta y sin reconocer verdades absolutas ni doctrinas oficiales. Entendiendo lo libertario más como búsqueda de respuestas que como afirmación de principios, procurado siempre compaginar la firmeza en las convicciones propias con el respeto a las ideas de los demás. Esto nos ha permitido contar con un amplio y variado abanico de colaboradores. Polémica procura siempre ser rigurosa, sin sacrificar la objetividad a la propaganda fácil, ni el análisis a la comodidad del tópico consabido. Polémica siempre ha estado estrechamente comprometida con la realidad político social y con las luchas por la libertad y por una sociedad justa y solidaria.

Buenaventura Durruti o el heroísmo bien entendido

Felipe ALÁIZ

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Durruti

A veces la simpatía por Durruti llegó a regiones de fervor religioso y de mística sentimental. El culto a los héroes es tan viejo como el mundo. Carlyle le dio significación porque, en su época, el culto a los héroes no era el culto plural y anónimo de ahora. Hoy, en la inmediación de Durruti y en la lejanía espacial de sus años y de los nuestros, vemos millones de héroes. Y una fuerte impulsión nos acerca a su sacrificio total, a su vida malograda y a su tránsito, pero nos aleja de cualquier personalización mística, de cualquier deificación.

El culto al héroe habría de consistir en darle amplitud. Entre los muertos por una noble causa no puede separarse a uno solo. De la misma manera que los héroes eran poco numerosos en los tiempos de Carlyle, poco numerosos desde el punto de vista de la vida entregada por los demás, hoy forman legión. Su número, después de las hecatombes de estos últimos tiempos, sobrepasa el censo total de los ejércitos de Napoleón y de sus enemigos en mar y tierra. Es imposible que a tantos millones de víctimas los represente una sola víctima. En cambio, la totalidad de sacrificados representa cumplidamente al sacrificado personal por singular que sea. Incluso la opinión se polariza a veces desde 1918 en el soldado desconocido y no en tal o cual combatiente. Podemos separar de ese culto al soldado desconocido lo que tiene de religión y hasta darle el significado diferencial concreto que difiere de otros sacrificios anónimos. Podemos dar al anónimo social combatiente todas las variantes que tiene y que no son pocas. Lo que no podemos hacer es cultivar la magia creyendo que un solo hombre, sea quien sea, puede compensar con heroísmo ni con nada la insuficiencia combativa procurada por la falta de asistencia en las alturas. Sigue leyendo

Populismo, obrerismo y fascismo en Brasil y Argentina

Ángel J. CAPPELLETTI

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Getúlio Vargas

La ideología revolucionaria, radicalmente contraria al capitalismo y al Estado, definidamente antimilitarista y anticlerical, que impregnaba al movimiento obrero brasileño y a la COB (Confederación Obrera Brasileña)1 en 1912, aguzó el ingenio de la burguesía y de los gobernantes. Convencidos de que la represión, por más que se extendiera y agudizara, resultaba insuficiente para detener la ola subversiva, se dedicaron a buscar nuevos métodos neutralizadores. Advirtieron que debían desechar (o guardar para casos extremos) la violencia policial y militar. Se dieron cuenta de que para conservar lo esencial del orden burgués debían ceder en todo lo que fuera accesorio. Más aún, entendieron que era necesario cambiar muchas cosas para que no cambiara lo fundamental: la estructura de clases, el poder del dinero, la coacción estatal, los privilegios de la burguesía, el «status» privilegiado del ejército y la Iglesia. Sigue leyendo

Una nueva moral sexual como base de las conquistas revolucionarias

Félix MARTÍ IBÁÑEZ

amorenguerraFélix Martí Ibáñez, (25/12/1911 – 24/41972)​ fue un médico psiquiatra cuya filiación anarquista le llevó a asumir la responsabilidad de la sanidad en la Columna Durruti y fue subsecretario de Sanidad del gobierno de la II República y director general de Sanidad y Asistencia Social de la Generalidad de Cataluña.

La Revolución española no solamente ha representado una trepidación social que conmoverá durante mucho tiempo todas las columnas que sustentan la actual Historia Universal, sino también un tránsito cronológico tan rápido a nuevas ordenaciones sociales, que precisa revisar todos nuestros antiguos conceptos para adaptarlos al mundo de hoy en que habitamos. La moral sexual es acaso el aspecto que más urgentemente reclama una revisión a la luz de las estrellas revolucionarias.

Ideológicamente, ya tenía el proletariado una orientación precisa en cuanto a su actividad sexual. Una sólida preparación teórica en todos los órdenes. Pero hoy, que hemos visto desmoronarse tantas convicciones al roce de la áspera realidad, precisa volver a corregir la brújula revolucionaria, para que señale siempre el norte de una actuación clara y definida. Y ese es nuestro problema actual. Sigue leyendo

Fragmentos de la historia del anarquismo en los Balcanes

Trivo INDIC

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Atentado en Sarajevo

Las ideas libertarias entran en tierras yugoslavas en la segunda mitad del siglo XIX, llevadas por los yugoslavos que trabajaban o estudiaban en varios países en los que se había desarrollado ya el movimiento obrero. Uno de los primeros que abrazó las ideas de Proudhon fue el socialista serbio, Zivojin Zujovié (1838-1870), durante sus estudios de Derecho y de Economía en Múnich y Zúrich. Actuó como el primer socialista en Serbia y fue maestro de Svetozar Markovié (1846-1875), organizador y teórico del movimiento obrero serbio.

En aquella época hubo en Suiza una numerosa colonia de estudiantes eslavos del Sur, que mantenían contactos con Bakunin y la Sección Eslava de la Federación Jurasiana. Entre ellos, estaban Jovan Zujovit, Manojlo Hrvaéanin, Pera Todorovié y otros. A primeros de julio de 1872, en Zúrich tuvo lugar el Congreso de los socialistas serbios, con la presencia de Bakunin, siendo aprobado el programa del Partido Socialista Serbio. Sigue leyendo

La socialización de la medicina en la II República

Félix MARTÍ IBÁÑEZ

Este artículo apareció por primera vez en la revista Tiempos Nuevos, en enero de 1937. Su autor, Félix Martí Ibáñez, (25/12/1911 – 24/41972)​ fue un médico psiquiatra cuya filiación anarquista le llevó a asumir la responsabilidad de la sanidad en la Columna Durruti y fue subsecretario de Sanidad del gobierno de la II República y director general de Sanidad y Asistencia Social de la Generalidad de Cataluña.

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Félix Martí

No existe otra salida del caos en el cual hasta hoy vivió sumida la Medicina que la socialización de la misma. Y hacía ya tiempo que, como un ideal utópico, flameaba sobre las cabezas de los artífices de la Medicina la imagen del día en el cual, socializada la Sanidad, pudiese el profesional vivir liberado de las amarguras que aquélla le ocasionaba.

En 1882, Stein ensoñaba con hacer independiente la protección de la salud popular de la falta de recursos económicos. Lo cual entonces, en la época de puritanismo imperante, suscitó una polvareda pasional que ahogó el noble clamor de Stein.

Revisemos previamente, de modo sintético, cuantos tímidos tanteos de socialización de la Medicina se han verificado hasta el momento presente. Sigue leyendo

Francisco Ferrer Guardia, representante del 98

Diego ABAD DE SANTILLÁN

Ferrer detingutFrancisco Ferrer Guardia, propulsor de la educación popular laica, no es un acontecimiento aislado y único en España. La necesidad de escuelas era tal y la desidia de las clases gobernantes tan grande que no hay que asombrarse de la existencia de voces reclamando remedio a ese mal. A mediados del siglo XIX, Ignacio Cervera, republicano activo, con tintes de fourierismo, instaló en Madrid una escuela para obreros e hijos de obreros. Su dedicación a la enseñanza no le impidió participar en cuanta conspiración antimonárquica se presentaba y la cárcel solía ser una de sus residencias habituales. En su escuela dieron lecciones los hombres más dinámicos y avanzados de su tiempo, los Sixto Cámara, Ordaz Avecilla, Pi i Margall. Sigue leyendo

La educación del porvenir

Francisco FERRER GUARDIA

Francesc_Ferrer_i_GurdiaLa idea fundamental de la reforma que introducirá el porvenir en la educación, consistirá en reemplazar, en todos los modos de actividad, la imposición artificial de una disciplina convencional por la imposición natural de los hechos.

Considérese lo que se hace al presente: fuera de las necesidades del niño, se elabora un programa de los conocimientos que se juzgan necesarios a su cultura, y, de grado o por fuerza, sin reparar en los medios, es preciso que los aprenda.

Pero únicamente los profesores comprenden ese programa y conocen su objeto y su alcance; no el niño. He ahí de donde proceden todos los vicios de la educación moderna. Quitando a los actos su razón natural, es decir, la imposición de la necesidad del deseo; pretendiendo reemplazarla por una razón artificial, un deber abstracto, inexistente para quien no puede concebirlo, se ha de instituir un sistema de disciplina que ha de producir necesariamente los peores resultados: constante rebeldía del niño contra la autoridad de los maestros; distracción y pereza perpetuas, mala voluntad evidente. ¡Y a qué maniobras han de recurrir los profesores para dominar la irreductible dificultad! Por todos los medios, algunos procuran captar la atención del niño, su actividad y su voluntad, siendo los más ingeniosos en tales prácticas considerados como los mejores educadores. Sigue leyendo

Carta de Kropotkin a Ferrer Guardia

Este es el contenido de la carta que Piotr Kropotkin envió Francisco Ferrer Guardia con motivo de la publicación de la revista L’École Rénovée.

Querido compañero y amigo:

Veo con placer que lanza usted a la publicidad L’École Rénovée y siento no poder dedicar a esta publicación todo el apoyo que desearía prestarle.

ferrer2Todo está por hacer en la escuela actual. Ante todo la educación propiamente dicha, es decir, la formación del ser moral, o sea el individuo activo, lleno de iniciativa, emprendedor, valiente, libre de esa timidez del pensamiento que caracteriza al hombre educado en nuestra época, y al mismo tiempo sociable, capaz de sentir su unidad con todos los hombres del universo entero, y, por tanto, despojado de las preocupaciones religiosas, estrictamente individualistas, autoritarias, etc., que nos inculca la escuela. Sigue leyendo

Joaquín Costa y su «Escuela y Despensa»

José BORRÁS

Zaragoza_-_Monumento_a_Joaquín_CostaSería vana pretensión hacer un estudio exhaustivo sobre la gran personalidad de Joaquín Costa y quizás ni siquiera aportar nada nuevo sobre lo mucho que se ha dicho y escrito acerca del ilustre polígrafo. Mi propósito se limita a trazar algunos rasgos del hombre, de su vida y de su muerte, con el fin de deshacer algún entuerto.

Y ello porque, en la actualidad, Costa ha vuelto a recuperar algún interés, equiparable al que despertó en vida y poco después de su muerte. La mayor parte de las investigaciones que se hacen sobre él disipan, afortunadamente, el intento de instrumentalización que las dos dictaduras –la de Primo de Rivera y la de Franco– intentaron hacer de su figura. Pero, algunas otras tratan de atribuirle esa connotación abusiva.

Joaquín Costa Martínez nació el 14 de septiembre de 1846 en el número 70 de la calle Mayor de Monzón. Su padre era labrador del Ribagorza. Su madre, de Graus, y es quizá por influencia suya que Joaquín fue a residir a ese pueblo cuando apenas contaba seis años. De muy joven, el arquitecto, Hilarión Rubio le admitió para que cuidase de su coche y su caballo. Joaquín era mantenido, pero no tenía salario ni jornal. Un año después cayó enfermo. Cambió de oficio, trabajando en las obras de Monte Aragón y comenzó a estudiar por su cuenta. En 1865, tuvo tres éxitos en sus exámenes. «He tenido tres sobresalientes y dos medallas», anota en su diario. Un diario que inicia a los 17 años y en cuya primera página escribe: «Mi vida entera ha sido un tejido de pesares y lágrimas porque, el maldito pundonor que la naturaleza ha puesto en mí con abundancia, ha sido la causa que me ha atraído constantes desgracias». Sigue leyendo

GUERRA o REVOLUCIÓN: el dilema de la Guerra Civil española (y II)

Rudolf DE JONG

[Ir a la primera parte de este artículo]

139909_CNT___19___julio___1936Está clarísimo que en el Pleno de julio, en el que se decidió la colaboración política, no se argumentó según las teorías afines al modelo revolucionario anarquista. Para aquellos militantes en plena euforia de la jornada victoriosa, la colaboración significaba algo como: «¡Continuemos la lucha que nosotros, los de la CNT-FAI y obreros de Barcelona, sostenidos por otras fuerzas antifascistas, hemos ganado aquí en la capital catalana, y liberemos a toda España y hagamos la revolución!» sin darse cuenta de que semejante colaboración tendría una evolución contraria –involución– a la revolución. Pero para explicarnos mejor la decisión de la CNT-FAI por la colaboración, al dato de la «euforia triunfante» me gustaría añadir algunas consideraciones más, concretamente sobre la mentalidad y modo de pensar de los militantes responsables de semejante acuerdo. Sigue leyendo

GUERRA o REVOLUCIÓN: el dilema de la Guerra Civil española (I)

Rudolf DE JONG

I. Guerra o revolución; guerra y revolución

InseparablesEn la literatura histórica y en los debates en torno a la Guerra Civil de España siempre se ha planteado la cuestión de «guerra o revolución» como un dilema. No deja de ser curioso. Porque desde hace mucho tiempo ya, se viene hablando de la «guerra revolucionaria», uniendo así revolución con guerra, y desde la Segunda Guerra Mundial podría decirse incluso que ha estado muy en boga hablar de esta suerte, en expresiones de «guerra de liberación nacional», «guerras de guerrillas», etc. De hecho, en la Revolución rusa hubo también lucha armada a la par que revolución social. Únicamente a propósito de la revolución española se plantea este dilema: guerra o revolución. Pero en mi opinión, la España republicana, propiamente dicha, no se planteó jamás ese dilema: guerra o revolución. Los únicos que planteaban el problema como guerra y revolución eran el movimiento libertario español y otros sectores revolucionarios de la España de entonces, pero la actitud y comportamiento de las otras grandes corrientes políticas y sociales han sido siempre las de utilizar la guerra contra la revolución. Sigue leyendo

Quim Torra: el pasado inconfesable de un independentista progre

Álvaro MILLÁN

Quim_Torra_a_la_Assemblea_General_d'Òmnium_Cultural_(2015)Después de las dos sesiones parlamentarias para investir al nuevo president Quim Torra, muchos se preguntarán si el independentismo catalán responde a un sentimiento nacionalista basado en la identidad étnica –como aseguran los medios afines al régimen del 78– o, por el contrario, se asienta en una moderna concepción republicana basada en la ciudadanía. La duda es razonable si tenemos en cuenta que la mayoría independentista del Parlament, por activa o por pasiva, por voto afirmativo o por abstención, acaba de elegir a un claro representante del nacionalismo más rancio y esencialista. Cualquiera diría que han querido echarle una mano a La Razón, al ABC y a todos esos medios que acusan al «separatismo» de «supremacista» y «xenófobo». Sigue leyendo

Sobre Alejandro Lerroux

Horacio MARTÍNEZ PRIETO

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Alejandro Lerroux

Alejandro Lerroux, conocido entre sus correligionarios por «Don Ale», al que también llamaban el «ilustre jefe», fue un caso sin par en la política española posterior a la primera República. De una contextura física extraordinaria, todo él movilidad, energía y persuasividad, empezó como periodista pobre y sin lustre, propagando las ideas republicanas, en las que pocos podían creer después del fracaso aún caliente de la República de Salmerón y Pi i Margall; sin embargo, se abrió camino, especialmente en Cataluña y Levante, donde su radicalismo republicano, exaltado entre las masas con el don tribunicio incomparable de Lerroux (de éste, Prieto llegó a decir que no había orador que pudiera compararse con él; eso cuando ya Lerroux era un viejo ministerial de la Segunda República…) tomó verdadera amplitud entre las masas obreras, consiguiendo sobre ellas mayor influencia que la que los socialistas obtenían por el resto de España. En esas regiones mediterráneas se crearon numerosas «Casas del Pueblo» del Partido Radical, que en Barcelona tuvo un gran ascendiente político entre los obreros; pero, sobre todo, en Levante no había pueblo donde el Partido Radical no estuviera instalado, comprendiendo en su fuerza obreros y pequeños campesinos. Fue «Don Ale» un curioso españolista que difundió los tipismos regionalistas dentro de la unidad española, frenando el separatismo; y fue un, no menos, curioso facilitador del crecImiento de la CNT por su combate incesante contra los marxistas. Así, en Cataluña y Levante, la fuerza política y sindical del socialismo fue minúscula; hubo proletariado, anarquizante primero, lerrouxista después y anarcosindicalista, finalmente, donde los obreros lerrouxistas acabaron por encuadrarse. Sigue leyendo

Acerca de la JUSTICIA

Herbert READ

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Herbert Read

La Justicia es ciega en su antigua personificación –frecuente hasta en la iconografía cristiana–, y es representada sosteniendo, a la vez que una espada, una balanza. Se alza imparcialmente entre contrarias demandas, y nada ve, pero lo pesa todo.

Este concepto da por supuesto que las demandas contrarias tan solo surgen entre personas. El símbolo no encaja en las complejidades de la civilización moderna, donde, lo más a menudo, la persona se halla en conflicto con el Estado. En tal caso, la idea de la Justicia es invadida, hasta el extremo de sustituirla, por la de Retribución, que originalmente fue el castigo impuesto por un dios vengativo, en cuyo lugar impera ahora absolutamente el Estado. La balanza ha dejado de ser adecuada, y el único símbolo valedero que le queda a la Justicia es la espada… Sigue leyendo

Causas de la no participación de la CNT en la Revolución de Octubre de 1934

Horacio M. PRIETO

Memoria informativa redactada por Horacio Martínez Prieto, secretario general de la CNT, para orientar los debates del Congreso celebrado en Zaragoza a partir del primero de mayo de 1936:

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Asturias, octubre de 1934

Esta [la revolución de 1934] fue un resultado de la iracundia que estalló en los socialistas al ser arrojados del poder. Se vieron en el mismo riesgo de anonadamiento de sus colegas de Alemania y Austria y ensayaron un desenlace similar al de los camaradas austriacos, pero amañándolo con cautela y seguridad para «sus amadas personas». Principiaron con unos preparativos bélicos anunciados a toque de trompeta, que todo el mundo conocía (menos los revolucionarios auténticos) y que el gobierno disimulaba a maravilla su conocimiento. Este, compuesto de republicanos moderados, les provocó varias veces a la lucha prohibiéndole o mutilándoles descaradamente la propaganda política, destituyendo sus municipios, cambiando los funcionarios de los jurados mixtos repletos de socialistas, y desalojándoles de las madrigueras de la burocracia nacional. Los socialistas no se daban por aludidos, manteniendo las amenazas y los preparativos con la esperanza de atemorizar a la jefatura del Estado y de obtener de nuevo el poder. Se forjaron la ilusión de que el presidente de la República y la burguesía les pedirían por favor que no se desencadenasen en la guerra civil, dándoles a cambio el gobierno que apetecían. La equivocación fue tremenda. Lerroux, que odiaba cordialmente a los socialistas, no hubiera tolerado tal debilidad; y menos Gil Robles, que conduce el partido más fuerte, representando a la pequeña y media burguesía agrícola y a la gran masa de católicos que comanda la Compañía de Jesús. Sigue leyendo

Blasco Ibáñez. Los orígenes del republicanismo en el País Valenciano

Santiago CUCURELLA

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Vicente Blasco Ibáñez

Históricamente, el valencianismo surge como un movimiento cultural, de idéntico modo que lo hace el catalanismo, pero, a diferencia de este, en el momento de conseguir una proyección política clara deriva hacia los estadios del conservadurismo monárquico más reaccionario. Ello explica, en buena medida, las características particulares del republicanismo valenciano, fruto del descontento de unas clases populares que no pueden asimilar un valencianismo alejado de su realidad social y de sus reivindicaciones más prioritarias. La corriente republicanista no rechaza, a priori, un valencianismo de izquierdas, pero, a su vez, será incapaz de articularlo. Su más importante ideólogo es Vicente Blasco Ibáñez, que intenta hacer política estatal más que valenciana, aunque su movimiento puede considerarse, por la base social que aglutina y por su implantación geográfica, estrictamente valenciano. Blasco conseguirá movilizar a las masas del País Valenciano en una dirección: la República. Todo ello a base de realismo y combatividad. Es imposible entender el fenómeno republicano en Valencia sin aproximarnos de alguna manera a la figura y la obra de Blasco lbáñez.1 Sigue leyendo

Sobre Francisco Largo Caballero

Horacio MARTÍNEZ PRIETO

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Francisco Largo Caballero

Francisco Largo Caballero, (a) Don Paco, se describe a sí mismo en sus memorias, y yo digo lo que de él conozco: por antecedentes orales y escritos, primero, y por trato directo, después. Siendo yo muy joven, en los medios anarquistas se juzgaba a Caballero como uno de los socialistas que más inquina nos profesaba; y entre los socialistas pasaba por el «duro» del Partido. «Don Paco ha sido siempre hostigado por los intelectuales y biencriados del Partido, a causa de su mediocre cultura y de su mal carácter; pero, a la hora de las bofetadas, todos recurrían a él y le adulaban, como hombre indispensable por su tendencia a la acción». Así nos hablaba de «Don Paco» el que le sustituyó en la secretaría de la UGT, Rodríguez Vega. Efectivamente, fue el más caracterizado de los componentes del Comité de Huelga en la intentona frustrada de 1917, como lo fue en el Comité Revolucionario de 1934; esto, en lo concerniente a lo de las «bofetadas». Del personalismo bastante miope de «Don Paco» fue reflejo su participación en el Consejo de Estado del general Primo de Rivera. De su insinuación nacieron los Comités Paritarios de patronos y obreros, creados con la finalidad de evitar conflictos sociales a la Dictadura y, a la larga, por determinación de la costumbre, acabar con las huelgas y, por consiguiente, con la CNT y con otros, más o menos extremistas. El sistema lo reconstituyó, aún más comprimente, durante la República, con el nombre de Jurados Mixtos; y en esta etapa, como ministro de Trabajo, produjo la Ley de Términos Municipales (ridícula exaltación de caciquías sindicalistas en los pueblos agrícolas), la Ley de Vagos y Maleantes y la Ley de Asociaciones: verdaderos artilugios legales para liquidar a la CNT. Sigue leyendo

Kropotkin y la Internacional

Max NETTLAU

De 1872 a 1900

La personalidad y la obra de Piotr Kropotkin permanecen desconocidas en parte o conocidas desigualmente. A pesar de sus Memorias, hay hechos en la dilatada vida militante de Kropotkin que siguen en la penumbra de la vida privada.

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«El cuarto estado». Cuadro de Giuseppe Pellizza

La parte poco conocida de la vida de Kropotkin puede ponerse en claro con ayuda de sus cartas, numerosas por cierto, aunque dispersas y difíciles de hallar; también sirven al efecto las distintas publicaciones relativas al pensador, sus artículos que figuran en colecciones de periódicos, en francés, inglés y ruso principalmente, pero solo están en dos o tres bibliotecas del mundo, sin que se haya hecho hasta hoy un estudio detenido y sistemático del cúmulo documental. Sigue leyendo

La muerte de Kropotkin

El texto sobre la muerte y entierro de Kropotkin procede, en lo esencial, del libro de George Woodcock y Ivan Avakumovic: Pierre Kropotkine, le prince anarchista. (Calmann-Lévy, París, 1953) y elementos extraídos de Memories d’un revolutionnaire, de Victor Serge (Ed. du Seuil, París, 1951); Living my life, de Emma Goldman (Knopf, Nueva York, 1934); de Emma Goldman: una mujer en la tormenta del siglo, de José Peirats (Campo Abierto Ediciones, Madrid, 1978 y Ed. Laia, Barcelona, 1983); Moscou sous Lenine, de Alfred Rosmer (Ed. Pierre-Horay, París, 1953).


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Manifestación de duelo

A principios de 1921 la inquietud de Lenin ante el renacimiento de las tendencias sindicalistas entre los obreros e intelectuales le indujo a tomar nuevas medidas represivas. Las obras de Fernand Pelloutier, y textos de Mijail Bakunin y de Kropotkin fueron puestos en el índice. Sigue leyendo

Cuando Ángel Pestaña visitó a Kropotkin

Ángel PESTAÑA

Además de los cenetistas que acudieron a la Rusia soviética cumpliendo misiones organizativas, otros libertarios españoles fueron a Rusia por su cuenta, entre ellos Pere Foix, Bruno Lladó y León Xifort. Otros dos, Vicente Pérez Combina y Martín Gudell escribieron sendos libros relatando su estancia en el país del socialismo real. Pero el testimonio más leído y que más influyó en el movimiento libertario fue, sin duda, el del primer delegado de la CNT.

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Ángel Pestaña

En efecto, Ángel Pestaña no se limitó a cumplir su tarea como delegado al Congreso de la III Internacional. Se preocupó por conocer la realidad social del país y, posteriormente, dando muestras de sus buenas dotes de observador, escribió los excelentes libros: Setenta días en Rusia, lo que yo vi, y Setenta días en Rusia, lo que yo pienso. En el primero se incluye la narración de su visita a la casa de Kropotkin, y de la que se llevó un imborrable recuerdo, que a continuación reproducimos. El propósito de visitar al príncipe anarquista intentó llevarlo a cabo nada más pisar tierra rusa. El mismo Pestaña nos dice: «Una de las personas con quien primero me puse en comunicación fue con Sacha Kropotkin, la hija de Piotr, a la que indiqué la satisfacción que tendría en poder entrevistarme con su padre». El libro de Pestaña está dedicado a Sacha, cuya personalidad le impresionó profundamente. Sigue leyendo