El Peri

El pasado 18 de noviembre murió Pedro Guirao, más conocido como Periconti o, simplemente, Peri.

Peri.1Conocí al Peri a mediados de los años noventa. Si no recuerdo mal, en 1995. En ese año, una serie de grupos ­–seis para ser precisos– que nos dedicábamos a diferentes tareas nos reunimos para iniciar un proyecto, novedoso en aquel momento: crear un local en el que, por su tamaño y condiciones, pudiéramos, además de desarrollar nuestra trabajo habitual, albergar actividades de otros grupos u organizaciones. En el proyecto nos volcamos el Consejo de Redacción de Polémica, junto con el Ateneu Llibertari de Poble Sec, el archivo Biografic, La Petra –un estudio de diseño–, una gente que se hacía llamar La Canalla y quería montar una especie de guardería infantil cuya naturaleza y finalidad reconozco que nunca llegué a entender, y el grupo del Peri, que pensaba montar un «estudio audiovisual». Hay que decir que el tal estudio no llegaron a montarlo nunca, pero tuvieron la delicadeza de esperar a que el local estuviera listo y el proyecto en marcha para decidir abandonar su propósito.

Decididos a poner el proyecto en marcha, formamos una coordinadora para estudiar cómo hacerlo y, sobre todo, afrontar el gran problema, dónde hacerlo: encontrar un local que reuniera las condiciones necesarias y que estuviera al alcance de nuestros recursos. El Peri entró a formar parte de aquella coordinadora y en sus reuniones nos encontrábamos todas las semanas. Nuestra amistad llegó con rapidez, más o menos en el tiempo que se tarda en apurar un par de cervezas. Era un infatigable contador de chistes. Ponía tanto entusiasmo en contarlos que lograba que el chiste más malo llegara a resultar gracioso.

Aquellas reuniones preparatorias duraron casi un año. En enero de 1996, tras formalizar el contrato de arrendamiento, entramos en nuestro local: 475 metros cuadrados que, milímetro a milímetro, nos obligaron a pasarnos otro largo año –interminable– trabajando para acondicionarlo y dejarlo a punto. Todos los sábados desde buena mañana hasta media tarde –con el necesario intermedio para comer (en El Escondite, las más de las veces)– nos convertíamos en paletas multifuncionales y nos dedicábamos a levantar paredes, tirar paredes, pintar… En eso fue cuando el Peri –veterano electricista– se aplicó como el hábil manitas que era y se convirtió en «capataz» de aquella cuadrilla.

Así nació Espai Obert y se puede decir que fue todo un éxito. En muy poco tiempo se convirtió en epicentro de la actividad de las corrientes y movimientos que por aquel entonces empezaban a resurgir en Barcelona, tras el letargo de la década de los ochenta, esos años políticamente aburridos en que tanta gente se creyó que la Transición había sido un éxito, que Europa nos traería la prosperidad y hasta que el todavía no emérito era una persona honrada que se desvivía por el país. Aquel castillo de naipes empezó a derrumbarse a mediados de los noventa y Espai Obert fue uno más de los síntomas de aquel cambio de ciclo político. Por allí pasaron los okupas, los que estaban contra la globalización, los que exigían la legalización del cannabis, los que apoyaban a los inmigrantes sin papeles. Allí nacieron proyectos como Indymedia. Por allí aparecía Ada Colau para reunirse con sus compañeros del MRG. Allí se alojó el colectivo que, años más tarde, daría vida al periódico La Directa. Y, por supuesto, no hay que olvidar que allí –¿dónde si no?– se encontraron por primera vez cara a cara los anarcosindicalistas de la CNT y la CGT que llevaban sin dirigirse la palabra nada menos que desde 1979.

Más tarde surgieron otros espacios de actividad y el Espai perdió protagonismo. Finalmente, la especulación inmobiliaria y el auge de los malditos pisos turísticos acabaron por obligarnos a echar la persiana. El Peri no dejó de participar en el Espai hasta el final. De hecho, llegó a ser oficialmente el presidente de la asociación que daba cobertura legal al proyecto. No recuerdo cuánto duró su «mandato», pero sí estoy seguro de que se pasó mucho más tiempo intentando que lo libráramos del cargo que disfrutando de él.

Y un mal día le diagnosticaron alzheimer. La última vez que nos vimos fue en su casa, cuando aún era capaz de recordar, reunidos con otros amigos de siempre alrededor de unos pollos al ast y unas botellas de vino. Luego, solo conversaciones telefónicas.

–¿Éramos amigos?

–Sí.

–Pues no me acuerdo de ti…

–¿Qué se le va a hacer?

El Peri no tuvo hijos, nunca se le ocurrió escribir un libro y, por mucho que lo intento, no me lo imagino plantando un árbol. Por tanto, no hizo nada de eso que se supone que hay que hacer para conseguir no sé muy bien qué, pero podemos estar seguros de que, en estos momentos, en esta ciudad confinada y sin bares, hay una gran cantidad de bombillas que funcionan gracias a las instalaciones eléctricas que llevan su firma artística, y somos muchos los que nos acordamos y acordaremos siempre de lo que nos reímos con sus chistes, de las palabras que intercambiamos y de las copas que compartimos. Tampoco está mal.

¡Bien hecho, Peri! Fue un placer.

Jesús Martínez

Los padres de la patria y su té. Crónica del Tea Party

Yago VARELA HERRERA

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David y Charles Koch

En algún punto del periodo que va desde los padres fundadores, que se arrogaban la libertad de matar a los que carecieran de un título de propiedad, y la actualidad, en la que sus herederos políticos luchan contra los derechos sociales, aparecen los hermanos Koch y su conglomerado político-empresarial: el Kochtópodo. Toda su gloria y grandeza proviene de su táctica principal: cuando corren ríos de sangre en las calles, se apresuran a hacerse con el mayor dinero posible. Andando, eso sí, de puntillas para, en la medida de lo posible, evitar mancharse demasiado.

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Piotr Kropotkin. El paje del Zar que se convirtió en anarquista

James JOLL

Kropotkin con el uniforme del Cuerpo de Pajes del zar

Kropotkin había nacido en 1842 en el seno de una de lasfamilias más rancias de la nobleza rusa. Ya desde niño demostró particularesaptitudes para la literatura y la especulación intelectual. En sus Memorias de un Revolucionario ofrece unavívida y singular descripción de la conversación que una tarde tuvo con suhermano, quien se había escapado de la Escuela Militar para ir a verle;estuvieron juntos hasta medianoche, «charlando sobre la nebulosa y la hipótesisde Laplace, la estructura de la materia, las luchas del papado con el poderimperial bajo Bonifacio VIII y sobre otras muchas cosas». No obstante,Kropotkin recibió una educación sumamente rígida, pasando a formar parte,personalmente recomendado por el zar Nicolás I, del Cuerpo de Pajes, lo que seconsideraba un privilegio. Pero no tardó en rebelarse contra la disciplina ylos convencionalismos de la vida cortesana, solicitando, con gran pesar porparte de su familia, que se le destinase a un regimiento destacado en Siberia,donde con tiempo sobrado para leer y meditar empezó a considerar los problemassociales y filosóficos. Leyó a Proudhon y se interesó vivamente en los temas dela reforma carcelaria. Al mismo tiempo, sacó partido de su permanencia en unaremota zona del Asia central para convertirse en un geógrafo y austeroexplorador científico. Sus muchas lecturas, su actividad científica y suexperiencia –que debía al hecho de ser miembro del cuerpo de los grandeshacendados– en los problemas agrarios de los días de la emancipación de lossiervos, así como la ira que suscitó en él el trato dispensado a losprisioneros polacos tras la revuelta de 1863, contribuyeron a reforzar laindependencia de su carácter, encaminándole por los cauces del radicalismopolítico.

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La obediencia

Félix CARRASQUER

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Félix Carrasquer

Solemos suponer que el concepto antitético de la libertad es la tiranía, lo que no es descabellado, pero no podría haber tiranía ni autoridad en su amplísima gama sin la actitud resignada de obediencia. Obedecer no es solamente actuar al dictado de otro; implica además renunciar de la propia iniciativa y un sometimiento que nos acostumbra a la pereza mental y a un cierto grado de amorfismo, en consecuencia. Analizado el hábito de obedecer desde esta perspectiva se nos presenta como un ademán de funestísimas consecuencias, puesto que hace al sujeto siervo de una voluntad ajena en lamentable detrimento de la formación de su propia personalidad.

Sin embargo, se nos dirá: ¿Los que no obedecen, en la infancia muy especialmente, no acabarán siendo unos díscolos o inadaptados? Desgraciadamente así piensan demasiadas personas moldeadas por la costumbre y el autoritarismo imperante. Si obedecer implica sumisión y actuar sin intervención del yo inteligente, las actividades o gestos del sujeto son meramente automáticos, y exentos, por ello, de la motivación que estimula y les proporciona interés. Y si obedecer dificulta la estructuración de la personalidad y hace al individuo proclive a la indiferencia y la pereza, la obediencia será mucho más nociva para los jóvenes que están en el delicado período de organizar su mente y vitalizar su sentido crítico, que es lo más valioso que los seres humanos atesoramos para distinguir lo conveniente de lo morboso y lo exacto de lo erróneo. Nunca es beneficioso obedecer; pero cuando el sometimiento hace más daño es durante la infancia. Sigue leyendo

El mutualismo como iniciación al anarquismo

Víctor GARCÍA

Proudhon

Proudhon

En su pesimista, pero bien documentada obra, George Woodcock1 señala que el Marqués de Condorcet «ya adelantó, cuando se ocultaba de los jacobinos, la idea de mutualidad, que habría sido uno de los dos pilares en que se asentó el anarquismo proudhoniano». El otro fue el federalismo.

Puede que para su idea fundamental, Proudhon, se basara en las enseñanzas del científico francés que fue víctima de la Revolución de 1789, pero parece mucho más probable que lo hiciera en lo que aprendió de los obreros de Lyon, con quienes convivió durante una fase larga de su vida y que le facilitaron todo el material que nuestro filósofo precisaría para la estructura de su idea matriz.

A su vez, el mutualismo no tiene su origen en Lyon sino en Rouen, como muy sesudamente fue estudiado por Fernand Rude en Le Role de P. Charnier, fondateur du Mutualisme a Rouen y en Le Mouvement ouvrier a Lyon de 1827 a 18322 y de él arranca el movimiento sindicalista francés, mayormente organizado con un sorprendente anonimato a pesar de que destacaron figuras como las de Charnier, Bernard, Bouvery entre otras. Sigue leyendo

Un manifiesto socialista

Erich FROMM

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Erich Fromm

Erich FROMM, psicoanalista americano de origen alemán, nacido en Fráncfort del Mein (1900-1980). Psicoanalista en el Instituto de Berlín, colaboró en la década de 1930 en los trabajos de la Escuela de Fráncfort, y con la llegada del nazismo emigró a Estados Unidos, donde enseñó en varias universidades, dando una amplitud al psicoanálisis que no tenía. Entre sus obras destacan El miedo a la libertad (1941, una de sus obras fundamentales), La condición humana actual, Humanismo socialista, ¿Podrá sobrevivir el hombre?, Y seréis como dioses, El arte de amar, El dogma de Cristo, La crisis del psicoanálisis.

Aun cuando el curso de los actuales acontecimientos no discurre por esas coordenadas de mutua cooperación, libertad y respeto que el autor ofrecía en sus certeras reflexiones, resulta oportuno recordar en estas páginas este llamado «Manifiesto socialista», seguros de que todavía encontrará eco en esta sociedad que sigue padeciendo hambre y sed de justicia. Sigue leyendo

Poderes y cultura: instituciones y creación

Francisco CARRASQUER

Si en principio nos parecen dos conceptos incompatibles, para demostrarlo palmariamente, bien podríamos empezar partiendo de la contradicción que entraña el término «instituciones culturales». De momento es un hecho que estamos invadidos y, por lo tanto, empapados por esa expresión ubicua y omnipresente como Dios, y así no hay hora del día y de la noche que no nos asalte con una u otra institución cultural, ya sea de alcance local, regional o nacional, ya por vía de la tele, de la radio, de la prensa, de la publicidad en la calle, en los tablones de anuncios y periódicos murales que cuelgan en los vestíbulos de escuelas, iglesias, academias, universidades, ateneos, bibliotecas, sociedades recreativas y comercios en general. Sigue leyendo

Sanidad, asistencia social y eugenesia en la Revolución española

Félix MARTÍ IBÁÑEZ

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Félix Martí

Creo de interés para mis fraternales lectores de ESTUDIOS, ofrecerles una breve reseña de lo que en sanidad, asistencia social y eugenesia hemos realizado en Cataluña en los meses que lleva la CNT en el Consejo de Gobierno, bajo las orientaciones de mi admirado compañero Dionysios, que tan espléndidamente inició estas tareas, y Pedro Herrera, que tan entusiásticamente las continúa. Ofrendo este artículo a la ministro de Sanidad de la República, Federica Montseny, nuestra infatigable compañera y luchadora, de cuya inteligente y entusiasta actuación surgirá una sanidad y asistencia social henchidas de humanismo y sentido revolucionario.

Dr. F. MARTÍ IBÁÑEZ. Director General de Sanidad y Asistencia Social de Cataluña. Subsecretario de Sanidad de la República. (De Estudios, n.º 160, Valencia, enero 1937)

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Miguel Labordeta. Ciudadano del mundo

Francisco CARRASQUER

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Miguel Labordeta

Este verano [de 1989] se han cumplido los 20 años de la muerte de Miguel Labordeta (Zaragoza, 16-7-1921 – Íd. l-8-1969). Y como la crítica ha sido un poco injusta con este singular poeta, a pesar de haber sido uno de nuestros más originales vates superrealistas de la posguerra, queremos reivindicar su memoria en este rincón, sin alharacas ni campanas de oficio.

Labordeta (¡cuidado, que hablamos de Miguel, el mayor, y no del menor, 14 años más joven y cantautor) ha tenido en contra para su merecida fama el haberse mantenido en aquella enorme contradicción de su Oficina Poética Internacional sin apenas salir de Zaragoza, o sea, en una caja provinciana sin resonancias. Una de las primeras campanadas de palinodia y puesta en valor me consta que la dio José Batlló en el prólogo a su antología Nueva Poesía Española (Barcelona, 1966 y La Habana, 1968), donde reivindica el derecho de Miguel Labordeta a figurar entre los más señeros innovadores de la poesía española de posguerra. También le perjudicó, en ese mismo sentido de quedarse arrumbado, el hecho de haber publicado mal y con censura, así como el haber muerto tan tempranamente (a los 48 años) cuando aún es taba a media carrera de su órbita poetizante y ya en puertas de ser más conocido y reconocido en el país. Sigue leyendo

Buenaventura Durruti o el heroísmo bien entendido

Felipe ALÁIZ

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Durruti

A veces la simpatía por Durruti llegó a regiones de fervor religioso y de mística sentimental. El culto a los héroes es tan viejo como el mundo. Carlyle le dio significación porque, en su época, el culto a los héroes no era el culto plural y anónimo de ahora. Hoy, en la inmediación de Durruti y en la lejanía espacial de sus años y de los nuestros, vemos millones de héroes. Y una fuerte impulsión nos acerca a su sacrificio total, a su vida malograda y a su tránsito, pero nos aleja de cualquier personalización mística, de cualquier deificación.

El culto al héroe habría de consistir en darle amplitud. Entre los muertos por una noble causa no puede separarse a uno solo. De la misma manera que los héroes eran poco numerosos en los tiempos de Carlyle, poco numerosos desde el punto de vista de la vida entregada por los demás, hoy forman legión. Su número, después de las hecatombes de estos últimos tiempos, sobrepasa el censo total de los ejércitos de Napoleón y de sus enemigos en mar y tierra. Es imposible que a tantos millones de víctimas los represente una sola víctima. En cambio, la totalidad de sacrificados representa cumplidamente al sacrificado personal por singular que sea. Incluso la opinión se polariza a veces desde 1918 en el soldado desconocido y no en tal o cual combatiente. Podemos separar de ese culto al soldado desconocido lo que tiene de religión y hasta darle el significado diferencial concreto que difiere de otros sacrificios anónimos. Podemos dar al anónimo social combatiente todas las variantes que tiene y que no son pocas. Lo que no podemos hacer es cultivar la magia creyendo que un solo hombre, sea quien sea, puede compensar con heroísmo ni con nada la insuficiencia combativa procurada por la falta de asistencia en las alturas. Sigue leyendo

Populismo, obrerismo y fascismo en Brasil y Argentina

Ángel J. CAPPELLETTI

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Getúlio Vargas

La ideología revolucionaria, radicalmente contraria al capitalismo y al Estado, definidamente antimilitarista y anticlerical, que impregnaba al movimiento obrero brasileño y a la COB (Confederación Obrera Brasileña)1 en 1912, aguzó el ingenio de la burguesía y de los gobernantes. Convencidos de que la represión, por más que se extendiera y agudizara, resultaba insuficiente para detener la ola subversiva, se dedicaron a buscar nuevos métodos neutralizadores. Advirtieron que debían desechar (o guardar para casos extremos) la violencia policial y militar. Se dieron cuenta de que para conservar lo esencial del orden burgués debían ceder en todo lo que fuera accesorio. Más aún, entendieron que era necesario cambiar muchas cosas para que no cambiara lo fundamental: la estructura de clases, el poder del dinero, la coacción estatal, los privilegios de la burguesía, el «status» privilegiado del ejército y la Iglesia. Sigue leyendo

Una nueva moral sexual como base de las conquistas revolucionarias

Félix MARTÍ IBÁÑEZ

amorenguerraFélix Martí Ibáñez, (25/12/1911 – 24/41972)​ fue un médico psiquiatra cuya filiación anarquista le llevó a asumir la responsabilidad de la sanidad en la Columna Durruti y fue subsecretario de Sanidad del gobierno de la II República y director general de Sanidad y Asistencia Social de la Generalidad de Cataluña.

La Revolución española no solamente ha representado una trepidación social que conmoverá durante mucho tiempo todas las columnas que sustentan la actual Historia Universal, sino también un tránsito cronológico tan rápido a nuevas ordenaciones sociales, que precisa revisar todos nuestros antiguos conceptos para adaptarlos al mundo de hoy en que habitamos. La moral sexual es acaso el aspecto que más urgentemente reclama una revisión a la luz de las estrellas revolucionarias.

Ideológicamente, ya tenía el proletariado una orientación precisa en cuanto a su actividad sexual. Una sólida preparación teórica en todos los órdenes. Pero hoy, que hemos visto desmoronarse tantas convicciones al roce de la áspera realidad, precisa volver a corregir la brújula revolucionaria, para que señale siempre el norte de una actuación clara y definida. Y ese es nuestro problema actual. Sigue leyendo

Fragmentos de la historia del anarquismo en los Balcanes

Trivo INDIC

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Atentado en Sarajevo

Las ideas libertarias entran en tierras yugoslavas en la segunda mitad del siglo XIX, llevadas por los yugoslavos que trabajaban o estudiaban en varios países en los que se había desarrollado ya el movimiento obrero. Uno de los primeros que abrazó las ideas de Proudhon fue el socialista serbio, Zivojin Zujovié (1838-1870), durante sus estudios de Derecho y de Economía en Múnich y Zúrich. Actuó como el primer socialista en Serbia y fue maestro de Svetozar Markovié (1846-1875), organizador y teórico del movimiento obrero serbio.

En aquella época hubo en Suiza una numerosa colonia de estudiantes eslavos del Sur, que mantenían contactos con Bakunin y la Sección Eslava de la Federación Jurasiana. Entre ellos, estaban Jovan Zujovit, Manojlo Hrvaéanin, Pera Todorovié y otros. A primeros de julio de 1872, en Zúrich tuvo lugar el Congreso de los socialistas serbios, con la presencia de Bakunin, siendo aprobado el programa del Partido Socialista Serbio. Sigue leyendo

La socialización de la medicina en la II República

Félix MARTÍ IBÁÑEZ

Este artículo apareció por primera vez en la revista Tiempos Nuevos, en enero de 1937. Su autor, Félix Martí Ibáñez, (25/12/1911 – 24/41972)​ fue un médico psiquiatra cuya filiación anarquista le llevó a asumir la responsabilidad de la sanidad en la Columna Durruti y fue subsecretario de Sanidad del gobierno de la II República y director general de Sanidad y Asistencia Social de la Generalidad de Cataluña.

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Félix Martí

No existe otra salida del caos en el cual hasta hoy vivió sumida la Medicina que la socialización de la misma. Y hacía ya tiempo que, como un ideal utópico, flameaba sobre las cabezas de los artífices de la Medicina la imagen del día en el cual, socializada la Sanidad, pudiese el profesional vivir liberado de las amarguras que aquélla le ocasionaba.

En 1882, Stein ensoñaba con hacer independiente la protección de la salud popular de la falta de recursos económicos. Lo cual entonces, en la época de puritanismo imperante, suscitó una polvareda pasional que ahogó el noble clamor de Stein.

Revisemos previamente, de modo sintético, cuantos tímidos tanteos de socialización de la Medicina se han verificado hasta el momento presente. Sigue leyendo

Francisco Ferrer Guardia, representante del 98

Diego ABAD DE SANTILLÁN

Ferrer detingutFrancisco Ferrer Guardia, propulsor de la educación popular laica, no es un acontecimiento aislado y único en España. La necesidad de escuelas era tal y la desidia de las clases gobernantes tan grande que no hay que asombrarse de la existencia de voces reclamando remedio a ese mal. A mediados del siglo XIX, Ignacio Cervera, republicano activo, con tintes de fourierismo, instaló en Madrid una escuela para obreros e hijos de obreros. Su dedicación a la enseñanza no le impidió participar en cuanta conspiración antimonárquica se presentaba y la cárcel solía ser una de sus residencias habituales. En su escuela dieron lecciones los hombres más dinámicos y avanzados de su tiempo, los Sixto Cámara, Ordaz Avecilla, Pi i Margall. Sigue leyendo

La educación del porvenir

Francisco FERRER GUARDIA

Francesc_Ferrer_i_GurdiaLa idea fundamental de la reforma que introducirá el porvenir en la educación, consistirá en reemplazar, en todos los modos de actividad, la imposición artificial de una disciplina convencional por la imposición natural de los hechos.

Considérese lo que se hace al presente: fuera de las necesidades del niño, se elabora un programa de los conocimientos que se juzgan necesarios a su cultura, y, de grado o por fuerza, sin reparar en los medios, es preciso que los aprenda.

Pero únicamente los profesores comprenden ese programa y conocen su objeto y su alcance; no el niño. He ahí de donde proceden todos los vicios de la educación moderna. Quitando a los actos su razón natural, es decir, la imposición de la necesidad del deseo; pretendiendo reemplazarla por una razón artificial, un deber abstracto, inexistente para quien no puede concebirlo, se ha de instituir un sistema de disciplina que ha de producir necesariamente los peores resultados: constante rebeldía del niño contra la autoridad de los maestros; distracción y pereza perpetuas, mala voluntad evidente. ¡Y a qué maniobras han de recurrir los profesores para dominar la irreductible dificultad! Por todos los medios, algunos procuran captar la atención del niño, su actividad y su voluntad, siendo los más ingeniosos en tales prácticas considerados como los mejores educadores. Sigue leyendo

Carta de Kropotkin a Ferrer Guardia

Este es el contenido de la carta que Piotr Kropotkin envió Francisco Ferrer Guardia con motivo de la publicación de la revista L’École Rénovée.

Querido compañero y amigo:

Veo con placer que lanza usted a la publicidad L’École Rénovée y siento no poder dedicar a esta publicación todo el apoyo que desearía prestarle.

ferrer2Todo está por hacer en la escuela actual. Ante todo la educación propiamente dicha, es decir, la formación del ser moral, o sea el individuo activo, lleno de iniciativa, emprendedor, valiente, libre de esa timidez del pensamiento que caracteriza al hombre educado en nuestra época, y al mismo tiempo sociable, capaz de sentir su unidad con todos los hombres del universo entero, y, por tanto, despojado de las preocupaciones religiosas, estrictamente individualistas, autoritarias, etc., que nos inculca la escuela. Sigue leyendo

Joaquín Costa y su «Escuela y Despensa»

José BORRÁS

Zaragoza_-_Monumento_a_Joaquín_CostaSería vana pretensión hacer un estudio exhaustivo sobre la gran personalidad de Joaquín Costa y quizás ni siquiera aportar nada nuevo sobre lo mucho que se ha dicho y escrito acerca del ilustre polígrafo. Mi propósito se limita a trazar algunos rasgos del hombre, de su vida y de su muerte, con el fin de deshacer algún entuerto.

Y ello porque, en la actualidad, Costa ha vuelto a recuperar algún interés, equiparable al que despertó en vida y poco después de su muerte. La mayor parte de las investigaciones que se hacen sobre él disipan, afortunadamente, el intento de instrumentalización que las dos dictaduras –la de Primo de Rivera y la de Franco– intentaron hacer de su figura. Pero, algunas otras tratan de atribuirle esa connotación abusiva.

Joaquín Costa Martínez nació el 14 de septiembre de 1846 en el número 70 de la calle Mayor de Monzón. Su padre era labrador del Ribagorza. Su madre, de Graus, y es quizá por influencia suya que Joaquín fue a residir a ese pueblo cuando apenas contaba seis años. De muy joven, el arquitecto, Hilarión Rubio le admitió para que cuidase de su coche y su caballo. Joaquín era mantenido, pero no tenía salario ni jornal. Un año después cayó enfermo. Cambió de oficio, trabajando en las obras de Monte Aragón y comenzó a estudiar por su cuenta. En 1865, tuvo tres éxitos en sus exámenes. «He tenido tres sobresalientes y dos medallas», anota en su diario. Un diario que inicia a los 17 años y en cuya primera página escribe: «Mi vida entera ha sido un tejido de pesares y lágrimas porque, el maldito pundonor que la naturaleza ha puesto en mí con abundancia, ha sido la causa que me ha atraído constantes desgracias». Sigue leyendo